SEBASTIÁN LÓPEZ MATEOS 

"el trasiego de los y las que se están preparando para acudir al tajo de la aceituna. 

2025-12-14

Tejedores del bien común

No, no estamos encenagados en las cloacas, por mucho que desde los medios de comunicación dominantes así nos lo quieran hacer ver. Ellos son también parte del engranaje necesario para retroalimentar al sistema. Una tras otra, cada día, una “bomba informativa” salta a las portadas de los telediarios para que no perdamos página y permanezcamos atentos a la pantalla. Es de lo que dependen: de que como espectadores impasibles y sumisos estemos pendientes del último escándalo. El escándalo del hospital de Torrejón, el escándalo de los acosadores, el encarcelamiento de Ávalos, la condena del fiscal general… son bombas que no nos matan, pero que sí aplastan nuestra capacidad de discernimiento crítico encerrándonos en cárceles provocadoras de una angustia vomitiva. Para el sistema no cabe más que el posicionamiento con unos o con otros. No hay alternativas. 
He desechado la idea de escribir sobre la colaboración público-privada porque mi hartazgo es tal que me impide tener la serenidad necesaria para intentar reflexionar con un mínimo de coherencia. Bastantes artículos, tertulias hay ya para que yo pueda aportar algo más esclarecedor de lo escrito y dicho hasta ahora. He decidido escribir de lo que me parece a mí tenemos delante de nuestros ojos y no nos paramos a valorar.
Todas las mañanas como corresponde a un jubilado que antes del amanecer ya está esperando que salgan los primeros rayos de luz, y mientras enciendo el fuego para combatir las bajas temperaturas, oigo el trasiego de los y las que se están preparando para acudir al tajo de la aceituna. Probablemente en la hora del almuerzo comenten alguna de las noticias de los telediarios, pero probablemente no sea motivo alguno para provocar la angustia a la que me refería porque son otras las necesidades que les preocupa. 
Mientras espero que se haga el café y la tostada repaso las noticias en el móvil y compruebo que aparecen algunas que abordan las tertulias, pero leo otras que, ni por casualidad, aparecerán en esos grandes medios. Hoy he leído una noticia que hace tanto que ocurrió que ya ni nos acordamos: la masacre que Israel ha perpetrado sobre el pueblo palestino. 
Como soy un empedernido futbolero y sigo a mis dos nietos en sus partidos del fin de semana también observo y leo sobre su deporte. Hoy, reflexionando sobre el artículo que estoy escribiendo, me he acordado de miles de aficionados y aficionadas que dedican gran parte de su tiempo libre a organizar y prepara tantas cosas para que estos niños y niñas puedan practicar el deporte que les apasiona. Solo son noticia si se ven envueltos en algún conflicto que a veces se da.
También me he acordado de tantos y tantas que vuelcan su tiempo en hacer que funcionen las asociaciones vecinales, recreativas, solidarias, etc. que difícilmente llaman la atención, ni falta que les hace, para que cientos de miles, o quizás millones, de ciudadanas llenen su vida de un bienestar que no tiene precio.
Es a lo que me refiero con el título del artículo. No estamos en el mejor de los mundos posibles, pero tampoco enfangados en esa virtual cloaca en la que nos quieren envolver para sacar suculentos beneficios político o económicos. Son muchos y muchas más las que con su actividad diaria, sin reconocimiento, sin portada, y solo con su satisfacción personal y su trabajo, dedican interminables horas para hacer el bien común.
Para todos y todas ellas salud y paz.


 

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