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"El desalojo ha sido precedido de una campaña de criminalización de la población inmigrante, como causantes de inseguridad y de actos violentos, |
2025-12-28
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Tan alto y tan pobre

Con altanería, sacando pecho y jactándose al mismo tiempo, el alcalde de Badalona, García Albiol, ha puesto en la calle a unas 400 personas migrantes pobres que vivían en un instituto abandonado. El fallo de la jueza, que autorizaba el desalojo a petición del alcalde, llevaba aparejado también la obligación por parte de las administraciones públicas de ofrecer una alternativa habitacional a todas las personas desalojadas. Ni unos ni otros, incluyendo al Sr. Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña, han movido un dedo para solucionar el problema. Probablemente, han hecho cálculos de rentabilidad electoral.
El desalojo ha sido precedido de una campaña de criminalización de la población inmigrante, como causantes de inseguridad y de actos violentos, por parte del Sr. Albiol y de su gobierno municipal. No se puede ignorar que este tipo de actuación del alcalde de Badalona es aplaudido por un sector importante de la población en Badalona y en el resto del país.
La paradoja es que esta abominable actuación del regidor badalonés se hace desde una localidad habitada por una población, en gran parte, descendiente de los emigrantes que, en los años 40, 50 y 60 del siglo pasado, llegaron a Cataluña con una mano delante y otra detrás, muchos y muchas teniendo que vivir en barracas. Exactamente, lo mismo que están haciendo estas personas que se ven en la calle, sin vivienda, sin recursos y sin la protección que deberían prestar las administraciones. Tan solo una centena de ciudadanos y ciudadanas con mayúscula, y alguna organización ciudadana en defensa del derecho a la vivienda, fueron a apoyar a esta población migrante con derechos que les son negados.
Negar el derecho de habitar dignamente en un lugar determinado a personas es inhumano, indecente y vergonzante, pero al mismo tiempo es de una ignorancia histórica y de una falta de humanidad incompatible con la celebración del nacimiento de un tal Jesús, inmigrante, pobre, excluido y asesinado por el poder de la época. Las grandes migraciones a lo largo de la historia han sido motor del desarrollo económico en los países receptores, han sido fuente de enriquecimiento cultural y social y han rejuvenecido a la población
Contemplar las imágenes de personas siendo expulsadas del instituto con un carrito de la compra lleno de escasos enseres de primera necesidad como único equipaje, ver las condiciones de vida de los cientos de emigrantes en los asentamientos chabolistas que recogen la fresa en Huelva, observar a los trabajadores y trabajadoras en los invernaderos de Níjar y toda la costa almeriense sin inmutarnos, y viendo estas realidades como normales, nos lleva a asistir a un grado de deshumanización de parte de la sociedad que es consentidora del crecimiento del discurso de violencia y odio de la extrema derecha en contra de esta población.
Toda la sociedad, toda, es responsable, pero son las administraciones públicas, las confesiones religiosas que predican un Mundo Nuevo, los partidos políticos que dicen ser los defensores de las clases más desfavorecidas… los principales agentes responsables de afrontar y dar solución a una situación escandalosa e imposible de soportar.
No me gusta ser aguafiestas, pero en unos días en los que aprovechamos para reunirnos con familiares y amigas para celebrar estas fiestas, la Navidad también, no estaría de más que pusiéramos sobre la mesa esta situación de precariedad de los y las inmigrantes para no parecernos a ese hombre tan alto y tan pobre.


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