![]() |
SEBASTIÁN LÓPEZ MATEOS "No puede haber democracia si se incumplen los artículos de la Constitución |
2025-11-30
![]()
Más democracia

Leyendo y escuchando a los medios de comunicación en los últimos días creemos estar en el peor de los episodios históricos de los tiempos, al menos, más recientes. Siendo preocupante la situación política que estamos viviendo en nuestro país, no estoy convencido de que sea muy diferente de otras que hemos vivido a lo largo de la Transición iniciada tras la muerte del dictador.
La Transición fue la fórmula que se adoptó para pasar del régimen dictatorial franquista a un régimen democrático, supuestamente sin violencia (entre 1975 y 1981 hubo 271 personas muertas por la policía y los cuerpos parapoliciales), y sin cambios que amenazaran a los intereses de las clases que realmente habían detentado el poder político y económico durante la dictadura. Es indiscutible que todo el proceso, sobre todo en los primeros años, estuvo mediatizado por el ruido de sables; es indiscutible que hubo participación política, tanto institucional como ciudadana; y es indiscutible, también, que el poder real lo detentan las mismas clases herederas de los poderes económicos y políticos del franquismo, utilizando otros mecanismos que la propia democracia facilita.
Podemos convenir, o no, que fue necesario ese pacto, sin ruptura, entre el franquismo residual con las fuerzas democráticas para el advenimiento del sistema democrático, pero podemos convenir también que, tras un periodo de 50 años, es hora ya de profundizar en más democracia.
No podemos hablar de democracia plena si hay ámbitos de la vida de la gente a donde ésta no puede acceder. No puede haber democracia si se incumplen los artículos de la Constitución que se refieren a la economía al servicio del interés general; no es posible hablar de un sistema democrático si cada vez más la riqueza está concentrada en manos de unos pocos; no es creíble una democracia que no facilita los servicios básicos esenciales a gran parte de la ciudadanía; y no podemos creer en un sistema que muestra, un día sí y otro también, que el poder real está controlado, fundamentalmente, por las grandes corporaciones económicas que mueven los hilos del Estado profundo.
La condena del fiscal general del Estado no es más que la evidencia clara de que este régimen democrático sólo va a ser tolerante siempre que no se traspase la línea roja que consideran infranqueable: no tocar a las clases económicas y políticas dominantes. Lo estamos viendo a nivel internacional con lo que ocurrió en Brasil, condenando injustamente a su presidente Lula da Silva, en Bolivia con Evo Morales, en Ecuador con Correa, y, en estos últimos días, con la amenaza de invasión de Venezuela por el imperio yanki de Trump.
En España, mientras el país ha estado gestionado, exclusivamente, por las dos fuerzas mayoritarias, PP y PSOE-sobre todo el de Felipe González-, alternándose en el poder, no ha habido excesivos problemas, pero cuando en el gobierno del Estado se han sentado otras fuerzas que han cuestionado el estatus quo, negando la legitimidad de la monarquía, la propia Transición, y a los poderes reales que controlan el régimen, se ha destapado la caja de los truenos.
En los tiempos que corren han aflorado fuerzas de la ultraderecha que, cada vez más, están ocupando mayor poder político, y haciendo más ruido, pero no debemos perder de vista que están financiadas, protegidas y apoyadas por las fuerzas “eternas” de siempre.
Ante esto no cabe más que seguir luchando y avanzar en más democracia desde la unidad y la organización de las fuerzas democráticas de la izquierda.
¡No hay excusas!


Para dar tú opinión tienes que estar registrado.