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MANUEL PEGALAJAR PUERTA "esta ley el neoliberalismo había alcanzado sus últimas posiciones, |
2025-12-14
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Solo nos dejan el alma

El 10 de abril de 1997 el Congreso de los Diputados aprobaba la Ley 15/1997, sobre habilitación de nuevas formas de gestión del Sistema Nacional de Salud, ley que abría la puerta a que empresas privadas se beneficiaran de la sanidad pública al máximo, hasta el punto de gestionar los hospitales públicos. Gobernaba Aznar en minoría y la ley se aprobó con los votos de PP, PSOE, CiU, PNV y CC, y con los solitarios votos en contra de IU y del BNG.
El resultado es que con esa ley el Estado (todas nosotras y nosotros) ponemos la financiación, además de los clientes (que también somos todas nosotras y nosotros), mientras que la empresa privada, sin arriesgar nada, puede lucrarse a tope. La entonces diputada de Izquierda Unida Ángeles Maestro Martín, defendió en el Congreso de los Diputados el rechazo de su grupo a este oprobio de ley que consagraba la hegemonía del negocio privado sobre la salud y, por tanto, sobre la vida de todas y todos nosotros. Ángeles (Nines) Maestro tomó la palabra para expresar, entre otras cosas:
Hubiéramos querido que grupos parlamentarios que se autocalifican de izquierdas nos hubieran acompañado en la denuncia de lo que es un mecanismo de privatización de la sanidad, que tiene la dudosa virtud de no haber demostrado en ninguna parte del mundo que mejore la eficacia y la eficiencia en la gestión.
Se puede decir que, con la aprobación de esta ley el neoliberalismo había alcanzado sus últimas posiciones, al menos desde el punto de vista conceptual, porque cuando el capital ya es dueño de nuestra salud y, por tanto, de nuestra vida, solo queda de nosotros nuestra alma, lo que no es poco, por otra parte.
La ley de marras tiene un único artículo, pero que es mortal de necesidad, mortal para el derecho a la protección de la salud que consagra el artículo 43 de la Constitución española, artículo –otro más- convertido de esta forma en papel mojado, puesto que ese único artículo de la ley 15/1997 establece, en su apartado 2, que: la prestación y gestión de los servicios sanitarios y sociosanitarios podrá llevarse a cabo, además de con medios propios, mediante acuerdos, convenios o contratos con personas o entidades públicas o privadas, en los términos previstos en la Ley General de Sanidad. Al respecto, Nines Maestro señaló: ojo con eso de «sociosanitarios», porque ya estamos viendo lo que pasa en las residencias, donde los mayores únicamente son productos con los que ganar dinero. Hablamos del año 1997, cuando la futura presidenta y presunta homicida de 7291 mayores en las residencias de la Comunidad de Madrid durante la pandemia, a través de los denominados protocolos de la muerte, apenas había alcanzado la mayoría de edad (la legal).
Ahora escuchamos al consejero delegado del Grupo Ribera Salud, Pablo Gallart, hablar descaradamente de agredir la calidad de la sanidad pública que su empresa gestiona, como un negocio, en el hospital público de Torrejón de Ardoz, al reclamar a sus responsables que rechacen a pacientes poco rentables, que desanden el camino aumentando las listas de espera y que tengan imaginación para ahorrar gastos y maximizar así los beneficios de la empresa, entre otras lindezas. Resulta curioso, al menos para una persona lega en Derecho, pero aun con una miaja de sentido común como quien escribe, que la Justicia todavía no se haya molestado en llamar al orden al CEO de Ribera Salud, mientras dedica tanto tiempo y tantos recursos en inventarse un delito con el que condenar al exfiscal general del Estado. España es así, en el fondo un inmenso parque de atracciones medieval, será por eso que tantos turistas nos visitan, porque de sol ya deben estar hartos.


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