"Cuando se habla de república, se plantea esto, ni más ni menos: se habla de democracia, de igualdad, de derechos como la vivienda, o de un trabajo digno, o de libertad, o de paz.

2026-04-19

República y democracia

Me dispongo a escribir este artículo el 14 de abril, día en el que se cumple el 95 aniversario de la proclamación de la II República en España, que se constituyó tras unas elecciones municipales, sin un solo disparo y sin especiales hechos conflictivos. Solamente, los que sintieron que perdían sus privilegios se dispusieron, sin tregua alguna, a derribar un régimen democrático que tenía el propósito de acabar con las inmensas desigualdades de clase que había. Los y las que anhelamos la llegada de la III República conmemoramos la Segunda, no con nostalgia, sino como una acción más para avanzar hacia la Tercera.

Son 12,5 millones de personas (25,8 % de la población) las que están en España en riesgo de pobreza, de las que 4,3 millones (8,1 %) sufren pobreza severa. Es la consecuencia de un modelo de desarrollo económico que tiene como prioridad maximizar el beneficio sin tener en cuenta el artículo 128.1 de la Constitución que dice: “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”. Un modelo económico que también facilita la precariedad laboral, que impide que las jóvenes parejas, aun trabajando los dos, puedan acceder a una vivienda digna, ni en propiedad ni en alquiler, y un modelo económico que nos está llevando a una galopante pérdida de servicios y derechos, que no hace mucho tiempo eran los garantes de la sociedad del bienestar de la que tanto presumíamos.

Cuando se habla de república, se plantea esto, ni más ni menos: se habla de democracia, de igualdad, de derechos como la vivienda, o de un trabajo digno, o de libertad, o de paz. Las democracias liberales han pasado por ser, supuestamente, las que avalaban nuestras libertades y derechos. Hoy nadie es capaz de decirlo en voz alta, porque, en ningún caso, garantizan a miles de personas el derecho a la vivienda, ni siquiera a las que ya las tenían, ni garantizan un trabajo digno, ni derechos conquistados, ni libertades, ni paz para los pueblos que son arrasados y exterminados por las “grandes potencias”.

La democracia no es ejercer un voto cada cuatro años, la democracia es la que facilita la participación ciudadana, la que descentraliza el poder, la que interviene para que la economía no anule al poder político, la que facilita y organiza a la sociedad civil a través del debate, el asociacionismo, el cogobierno… la que no se queda impasible ante los sectores de población que sufren exclusión y marginación.

Un sistema de gobierno republicano no es solo cambiar al rey por un presidente elegido por el pueblo, que también, es un modelo de gobierno con contenido democrático donde los ciudadanos y ciudadanas intervengan realmente, donde una multinacional no imponga sus intereses por encima de los ciudadanos, donde un presidente, ni gobierno alguno, decida de espaldas a los intereses reales de su pueblo…

La III República debe ser un sistema político donde el poder judicial, el ejército, el poder mediático, el poder económico emanen del poder que los ciudadanos y ciudadanas ejercen a través del sistema que constitucionalmente se han otorgado.


 

Para dar tú opinión tienes que estar registrado.

Comments powered by CComment