"Salvando los tiempos históricos de entonces y de ahora.

2026-05-31

No somos todos iguales

“Arriban están las clases altas y medias, es decir, el quinto de la población, que votan, leen periódicos, compiten por los empleos que da el gobierno y son en principio las que administran los asuntos todos del país. Abajo están los campesinos y los obreros, que en los tiempos normales no sienten interés por la política, muchas veces no saben siquiera leer y se atienen estrictamente a sus asuntos personales.”

Este texto corresponde al ensayo del hispanista Gerald Brenan, “El laberinto español”, en el que refleja el interés desigual por la política de la parte minoritaria de la población y de la mayoría de ella; la primera participa de los asuntos públicos, apropiándose de ellos y la segunda ocupándose de sus asuntos personales, ausentándose de los públicos. (El ensayo describe el desarrollo social, económico y político desde la Restauración hasta el inicio de la guerra civil española).

Salvando los tiempos históricos de entonces y de ahora. La situación sociopolítica se asemeja en ambos periodos. En este momento, una parte mayoritaria de la población, aunque vote alguna de ella, huye de la participación política y una parte minoritaria, las élites económicas, judiciales, y políticas, aclamadas y llevadas en volandas por sus tifosis, gobierna política, económica y socialmente. El gran logro de esa élite minoritaria ha sido conseguir que la parte mayoritaria de la población aborrezca la política como si fuera ésta el propio demonio. Haber conseguido introducir en el imaginario colectivo aquello de que “todo el que se mete en política va a aprovecharse de ella” o lo de que “todos los políticos son iguales” es como el virus que se inocula en un organismo para vacunarlo sobre alguna enfermedad, en este caso la enfermedad es la política.

Y no, una vez más me atrevo a ir contra ese vendaval que pretende arrasar cualquier obstáculo que dificulte la intervención de esas élites a su antojo. Porque no todos y todas las que llegan a la política son iguales, porque no todas y todos los que intervienen en la gestión de lo público vienen a llenarse los bolsillos y ejemplos hay. Hoy, cuando todo el debate político gira en torno al auto que imputa al expresidente de gobierno, Sr. Rodríguez Zapatero, de una serie de delitos, veremos en qué queda, es imprescindible mostrar dos referentes para la izquierda (me atrevería a decir para cualquier ciudadano y ciudadana desde un punto de vista ético) como han sido Marcelino Camacho y Julio Anguita (lo he hecho en otros artículos y lo voy a seguir haciendo). Ambos son referentes por su honestidad, por su coherencia y por su compromiso. Marcelino sufrió cárcel por su lucha en defensa de los trabajadores y trabajadoras y vivió dignamente de su trabajo, de su pensión de jubilación y terminó sus últimos días en su vivienda de toda la vida, un piso de sesenta metros cuadrados, sin ascensor en Carabanchel. Julio Anguita es otro referente ético también para todo aquel o aquella que decida ser político. También su lucha, su coherencia y su compromiso han sobresalido en su trayectoria política. Vivió con austeridad y renunciando a los privilegios a los que podía haberse acogido por haber sido diputado; cuando dejó de serlo, volvió a su puesto de trabajo como profesor y terminó su vida con su pensión y viviendo, donde siempre, en su piso. Son innumerables los ejemplos que podría seguir poniendo, de antes y de ahora, de personas militantes en partidos, sindicatos, asociaciones que han vivido solo para conseguir el sueño de un mundo mejor.

Ante tanta podredumbre, más que nunca, tenemos que enarbolar el sueño de hacer de este planeta, y de nuestro país, el hogar de todos y todas, por muy imposible que nos pueda parecer hoy.


 

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