"España intenta tapar el sol con un dedo al poner la otra mejilla contra la monarquía alauí.

2026-08-09

El intento de Marruecos

El 30J marca un nuevo capítulo en la historia geopolítica entre España y Marruecos. De nuevo, el dictador de Marruecos ejerce presión a Pedro Sánchez a través de tiradas masivas de personas: aproximadamente más de 50 000 humanos contra las fronteras ceutíes y más de aproximadamente mil contra las de Melilla. No es la primera vez; ya se hizo en 2021 para forzar el cambio de paradigma sobre la ocupación ilegal del Sáhara Occidental, accediendo España y postulándose del lado marroquí. Asimismo, esto es algo que viene sucediendo desde hace décadas: Marruecos, al estilo de Israel, vende un plan imperialista llamado el «Gran Marruecos», donde zonas de Argelia, Ceuta, Melilla, Sáhara Occidental, Mauritania y parte de Mali forman parte de su disparatado plan expansionista.

​Si no fuera por la ayuda orquestada desde la Casa Blanca, Rabat y su tiranía no podrían soñar con este plan. Estados Unidos, desde mi perspectiva, ve al régimen marroquí como su Israel de África: una zona estratégica para sus intereses geopolíticos y económicos. Esto es una constante histórica que se consolidó trágicamente en noviembre de 1975. En medio de la agonía del dictador Francisco Franco y la fragilidad institucional de una España que apenas ingresaba en su Transición, el rey Hasán II aprovechó la coyuntura para desplegar la infame Marcha Verde. Bajo el respaldo y la connivencia diplomática de Washington, el Gobierno español firmó los nefastos y no oficiales Acuerdos Tripartitos de Madrid, entregando de facto la provincia 53 a Marruecos y Mauritania. En aquella maniobra de ocupación, masas de civiles marroquíes avanzaron seguidas por militares en la retaguardia portando armamento estadounidense y banderas marroquíes, despojando al pueblo saharaui de su tierra para hacerse con el control de una región que es una mina abundante de fosfatos, minerales y valiosos recursos pesqueros.

​España intenta tapar el sol con un dedo al poner la otra mejilla contra la monarquía alauí. Esta estrategia expansiva no se limita al ámbito terrestre; en el plano marítimo, Rabat ha aprobado leyes de delimitación marítima unilateral que solapan abiertamente la Zona Económica Exclusiva (ZEE) y las aguas jurisdiccionales de las islas Canarias. Marruecos, presuntamente, ya habría operado ilegalmente cerca del archipiélago para la prospección de recursos minerales estratégicos como el telurio y el cobalto en el monte submarino Tropic. Al mismo tiempo, no deja de enviar a miles de personas para desestabilizar el país con la ayuda de los aliados de Trump y Netanyahu en nuestro Congreso.

​Como español, digo «no» a seguir siendo amedrentado sin que mi país reaccione como es debido. No hablo de armas, sino de una política exterior clara y resolutiva con la dictadura marroquí: no se debe ceder en sus pretensiones. Ceuta y Melilla son tan españolas como cualquier territorio peninsular; su pueblo, plural y unido, lo sabe y reconoce que la culpa no la tienen los pobres muchachos y muchachas que mandan como balas de cañón, sino el dictador de un país autoritario que no opera desde su territorio, sino mayormente desde Francia, y no respeta los derechos humanos de su propio pueblo.


 

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