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"No hubiera estado de más que nuestro melómano primer ministro se hubiera quitado los auriculares en algún momento del pasado mes de agosto. |
2026-09-06
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Verano 26 by Pedro Sánchez

La música y, no ya su permanente influencia, sino su incidencia puntual en un momento de la vida de cada persona puede variar en unos y otros como de la noche al día. Estaréis conmigo en que no presentan la misma permeabilidad a las nuevas tendencias y corrientes musicales los oídos encerados y un tanto obtusos de Feijóo, estancado en los éxitos de toda la vida del tal «Brus Sprinter», si los comparamos con las parabólicas en lugar de pabellones auditivos que se gasta Sánchez, con su eclecticismo un tanto impostado y —sospecho— que aconsejado.
Frente a quienes, como Feijóo y sus huestes, denuestan a Sánchez por sus famosas «playlists», es evidente que el presidente del gobierno encuentra en la música, como mi querido Sergi Bellver apunta en sus diarios (El musgo y la arena, 2026, editorial Séneca) «la construcción de una fraternidad real, extendida a través del tiempo y por encima de lenguas, naciones y fronteras». Claro que, hablando de fronteras, no hubiera estado de más que nuestro melómano primer ministro se hubiera quitado los auriculares en algún momento del pasado mes de agosto para escuchar, más allá de sus recomendaciones musicales veraniegas, el clamor del pueblo ceutí.
Puede que sí, que como Quevedo en «El Baifo», Sánchez se confiese aún eso: un cabrito lechal, el «chiquillo», el «caprichoso», el «puto», con mucho que aprender, pero que —ya saben— «soporten a Pedrito mientras viva», con sus cosas, con sus músicas, si total, en esta SS26 (Spring Summer´ 26, primavera verano del 26) de Charli xcx no hay esperanza para nada, porque «es cuando el mundo llegará a su fin». Aunque, precisamente por ello, porque no hay esperanza para nada «si caminamos por una pasarela que va directo al infierno». Pero, señor presidente, de verdad, ¿merece la pena creer siempre en su posición política como estrategia de prensa, en que, de esta manera ingenua, incluso rayana en la ceguera, su herencia podría darle a España un gran valor diferencial, en que tomar, en apariencia, el camino más fácil le permita pasar a la historia sin una arruga en su indumentaria?
Sí, señor presidente, son «Tantas cosas» las que esperamos que nos diga desde hace un mes, tanto a Melani como al resto de los españoles, ya lo odien, ya lo amen o ya pasen de usted. Pero, sobre todo, quienes siguen esperándolo cada día desde el 31 de julio son los ceutís de buena voluntad. Ellos sí que tienen los pies en el suelo, en el suelo de su ciudad, que ahora es un infierno humanitario, y darían lo que fuera por verlo solucionar esto de una vez por todas.
Destacado: No hubiera estado de más que nuestro melómano primer ministro se hubiera quitado los auriculares en algún momento del pasado mes de agosto.


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