JUAN CANO PEREIRA 

"Me da por imaginar al señor presidente creyéndose ser ese hombre soñado que ha venido a buscarla en su canción.

2025-12-14

Los rebobinados de Sánchez

La música, junto con la literatura, es mi pasión. De ahí que en esta columna intente que ambas manifestaciones artísticas vayan siempre de la mano, dándose el suficiente carrete la una a la otra como para que la cosa fluya. Evidentemente que no lo conseguiré en todas las ocasiones, pero eso no es incompatible con que este escenario de confluencia donde he querido situar el ejercicio de mi libre opinión me depare alguna que otra vez un resultado interesante. 
Puede parecer entonces que, si existe una música o una letra de una canción que me dé pie para ello, todo valga o a todo se le pueda encontrar una justificación. Pero nada más lejos de mi propósito, porque de ser así, el ejercicio de este experimento no tendría ningún valor. Incluso, diría muy poco de mi capacidad de análisis o, al menos, de discernimiento.
Dicho esto, queda claro que esconderse en la música para evadirse de los problemas puede ser, más que una solución o un acicate para afrontarlos de cara, una trampa que nos sitúe en una dimensión irreal. 
Toda esta reflexión me ha surgido a raíz del último vídeo en TikTok del presidente Sánchez, donde nos presenta sus escuchas musicales de este año en Spotify: una especie de tocata in fuga, con su sección libre, improvisada y virtuosística, a partir de la cual compone un riguroso contrapunto imitando esa huida del tema, problema o problemas principales.
Pienso ahora que, tal vez, el señor Sánchez debería de haberse despojado de esos auriculares que lo aíslan de la realidad de su gobierno y de su partido; porque, ¿de verdad que no se enteró de nada?, ¿de lo de los Ábalos, Koldos y Cerdanes?, ¿tampoco de lo del tal Salazar y sus encubridores?
Me da por imaginar al señor presidente embelesado por la voz de Joan As Police Woman, la artista que más ha escuchado este año, creyéndose ser ese hombre soñado que ha venido a buscarla en su canción «The dream», porque de «Pedro el macizo» —que diría mi amiga y compañera de Libreopinante Flori Tapia—, tanto en lo bueno como en lo mano, se puede esperar cualquier cosa.
Sin embargo, dejadme como siempre que prefiera llevar la música hacia un cierto pragmatismo, aunque solo sea porque el señor Sánchez y yo coincidamos en ser fieles seguidores de un grupo tan especial y para nada comercial como los Bon Iver. Dejadme, entonces, que lo crea fuerte y sabedor de que toda la mierda —la de verdad y la inventada— estaba empujándolo al abismo desde el primer día, por lo que ya tendrá interiorizadas, por lo menos, un millón de maneras de cómo ir cayendo.


 

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