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"La pereza que da tenerlos cerca, sentir su respiración, adivinar cada uno de sus pasos. |
2026-05-03
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La pereza

Parafraseando a Los Punsetes, ese grupo que se confesaba desde su nombre atrapado en las Redes de don Eduard Punset —claro que antes de que el político, divulgador científico y comunicador se prestara para anunciar el pan Bimbo—, no podríais imaginaros cuántas veces he intentado, sirviéndome para ello de las armas que conozco y con las que intuyo que poseo cierta destreza —es decir, la música y la escritura—, escapar de la realidad política que nos constriñe de manera cada vez más sonrojante a cada actualización diaria. Porque, aunque no nos atrevamos a decirlo en voz alta, el último intento de atentado contra Donald Naranjito nos ha parecido a muchos un número de vodevil: no hay más que ver las imágenes de esos invitados que se hacían los remolones en el desalojo, mientras no paraban de comer o se escondían entre la ropa las botellas de vino antes de marcharse. Solo faltaba ponerle al momento en sí la banda sonora de alguna de las sintonías de los diferentes programas sobre vídeos caseros que proliferaron en la mayoría de las cadenas de televisión durante la última parte de los años ochenta y principios de los noventa.
Toda esta ponzoña; lo de las guerras sin medida y la impune aniquilación de inocentes que conllevan, supeditadas a los caprichos de los de siempre —porque es blanco y en botella: quienes se ven favorecidos e incluso enriquecidos en las contiendas son los mismos promotores y quienes los apoyan—, primero nos indignaron, nos produjeron incluso náuseas y hasta nos enfurecieron, para terminar por darnos pereza, mucha, pero que mucha pereza, debida a esa misma falta de impunidad.
Da pereza compartir historia con estos tipos y con quienes los justifican. La vida es un rollo si tenemos que escuchar cada día lo que piensan, pero por mucho que nos empeñemos en esquivar su sola presencia en la televisión, en la foto de un periódico o en el destacado de una red social, están por todas partes, y hasta tenemos que callarnos lo que pensamos de verdad en relación con el atentado fallido contra uno —tal vez el peor— de ellos, o en relación con el boicot de un mitin en el que, con esa boquita de asco que ponen, vociferan sus repugnantes ideas.
La pereza que da tenerlos cerca, sentir su respiración, adivinar cada uno de sus pasos —son tan previsibles—. Lo aburrida que resulta la simpleza de sus parlamentos. Las pocas ganas de contestarles en la tele, en los periódicos, en las redes y en las calles mismas. Como decían Los Punsetes, «lo aburrido que está siendo. Lo aburrido que va a ser». Pero —por Dios si es que existe— que no nos venza la pereza antes que ellos mismos. Hay que seguir en esta lucha, día a día, que así es la vida.


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