![]() |
"Fue precisamente esa «mala marca», en realidad una marca protectora, la que ayudó a perpetuar la estirpe de Caín. |
2026-04-05
![]()
La mala marca

Habla el mito hebreo de cómo, tras matar a su hermano Abel, Dios protegió a Caín de futuras venganzas, «pues cualquiera que mate a Caín, siete veces sufrirá venganza. Y puso el Señor una señal sobre Caín, para que cualquiera que lo hallase no lo matara» (Génesis, 4:15). Fue precisamente esa «mala marca», en realidad una marca protectora, una señal física o simbólica, probablemente una cicatriz, la que ayudó a perpetuar la estirpe de Caín. La civilización cainita se destacó por desarrollar la tecnología, la música y la urbanización, y son a menudo descritos como prototipos de quienes prefieren la vida urbana y comercial sobre la agrícola. No en vano, Dios arrebató a Caín su principal habilidad, que era la agricultura.
Hace un par de años, coincidí por fin en Madrid con mi amigo Javier Villatoro, a quien apenas había visto desde principios de los noventa y con quien había compartido sueños y vivencias musicales desde la adolescencia. Así que, ni cortos ni perezosos, y retomando el asunto casi en el mismo punto donde lo habíamos dejado, volvimos a nuestras conversaciones y a nuestras guitarras; o si se prefiere, a las conversaciones de nuestras guitarras. Treinta y tantos años después, un momento para afinar los instrumentos, y ahí que estábamos tocando otra vez.
—¿Cómo os presento?… ¿cuál es el nombre de vuestra orquestina? —, dijo alguien. Y casi sin apenas darme tiempo a ponerme en situación y proponer algún nombre, Javier, con la determinación y seguridad de quien llevara treinta años esperando este momento, me dijo:
—Puesto que ya hay un grupo de heavy que se llama Hijos de Caín, ¿qué te parece que nosotros nos llamemos La mala marca?
Porque, qué somos sino parte de la estirpe de Caín, que era el padre de Enoc cuyo nombre se le dio a la ciudad que fundó su padre, y que tuvo por hijo a Irad, e Irad engendró a Mehujael, y este a Metusael, quien fue el padre a su vez de Lamec, aquel que tomó para sí dos mujeres, Ada y Zila. Ada dio a luz primero a Jabal, padre de los que habitan en tiendas y crían ganado. Y después a Jubal, que fue el padre de todos los que tocan arpa y flauta —y aquí es donde parece ser que nos encontramos mi amigo Javier y yo—. Y Zila también dio a luz a Tubal-caín, artífice de toda la obra de bronce y de hierro, metales con los que comenzaron a forjarse armas. Y en esas andamos aún, que poca diferencia hay, al menos en cuanto a resultado, en tomar la quijada de un burro para matar a tu hermano o lanzar misiles Tomahawk contra una escuela y provocar la muerte de más de cien niñas.


Para dar tú opinión tienes que estar registrado.