![]() |
"Se les fue la mano a los de la industria del cristianismo con el atrezzo. Desde el judío rebelde que quiso cambiar el mundo a lo que nos han contado, va un universo y medio. |
2026-01-11
![]()
A Dios rogando

Otra vez se han equivocado. No estaban sobre mis zapatos, tampoco bajo el árbol que no puse. Me pregunto a quién hay que reclamar, dónde está la oficina de objetos perdidos, a dónde van a parar los sueños que no se cumplen, los regalos que nunca llegan. No hay respuesta, y ya se va cansando una de tanto desatino. El caso es que tampoco han dejado ni una mísera porción de carbón, y es eso lo que más mosquea: que no es que me hayan castigado por portarme mal, es que ni siquiera se han acordado de mí.
Lo mismo es que no escribí la carta, porque también esa tradición la he pasado por alto en esta ocasión y va a ser verdad que hay que mantener la ilusión para que se haga la magia. Aunque a mí esta vez me ha pillado con lo puesto. Lo de la ilusión, digo.
Estoy viva. Siento. Respiro. Bajo la piel me late un corazón que se hace pequeño ante la falsedad, la maldad, la usura, y tan pequeño que a veces cree que no merece la pena seguir latiendo y se queda en modo avión hasta que se le pasa la desazón. Ahora, cuando se cruza en su camino la belleza de lo auténtico, palpita como un potro desbocado el condenado, y echa a correr —sin despistarse— al lugar señalado en rojo en el mapa de las emociones más sublimes.
No son ni trigo limpio, ni magos, los reyes. Ninguno. Hasta hace poco salvaba de la ecuación a los de oriente, y al Príncipe de Zamunda, pero al final, los monarcas están cortados todos por el mismo patrón. Mucha corona y demasiado brillo para tan pocas luces.
Se les fue la mano a los de la industria del cristianismo con el atrezzo. Desde el judío rebelde que quiso cambiar el mundo a lo que nos han contado, va un universo y medio. El pitote que han liado a lo largo de todo este tiempo, por la gracia de dios, no hay por dónde cogerlo. En serio, lo del espumillón, los árboles nevados, los renos, el viejo gordo de la Coca-Cola, y las cabalgatas, tiene más pinta de cuento chino que de escritura, y sin ser del todo gestos inofensivos que enmascaran un consumismo que se aleja del punto de partida teológico, también ese artificio desaforado se aleja de la mismísima figura de Jesús de Nazaret, que por lo que nos han contado, tenía más pinta de sociata que de cayetano.
Esa alianza entre la derecha y la religión no les hace más creyentes, del mismo modo que el alzar banderas no les hace ser más patriotas. Pero tienen esa necesidad de apropiarse de todo para luego venderlo al mejor postor, lo mismo da que sea una creencia, un país, o sus propias mentiras. Sólo les importa el poder (llámalo petróleo, Venezuela, oro, Brasil o Iglesia) y fardar de que la tienen más larga. Es un “a dios rogando con el mazo dando” sin tregua, sin moral, sin piedad. No están donde se les necesita, porque no les importan la pobreza, el sufrimiento o la opresión, sino la manera de sacar partido de su codicia. Y a esos desalmados, también se les vota, que parece que se nos olvida. Como los Reyes Magos se han olvidado de mí.
Menos mal que los verdaderos son los padres, y esos, nunca fallan.


Para dar tú opinión tienes que estar registrado.