"Son vidas de jóvenes, rescatadas del olvido, procedentes de diferentes países del mundo: 

2026-06-14

El último viaje

Aquel 30 de mayo el mar estaba en calma, un espejismo. La noche anterior el Ciudad de Barcelona surcaba las aguas del Mediterráneo procedente de Marsella. Unos centenares de voluntarios brigadistas internacionales habían embarcado, clandestinamente, y se dirigían hacia Barcelona. Eran jóvenes comprometidos con los ideales de la República española, y un símbolo de la lucha por la libertad amenazada por el fascismo y el nazismo que se extendía en Europa.

Dicen las crónicas y los testimonios de los supervivientes, recogidas en Les aigües de l’oblit por Sònia Garangou, su autora, que hubo conciertos improvisados, demostraciones de lucha libre y otros afectos compartidos en distintas lenguas durante la noche anterior. En la mañana del domingo contemplaron un mar azul, pueblos de pescadores y barcas varadas en la orilla. Una historia de nuestro tiempo, aunque sucedió hace 89 años. Son vidas de jóvenes, rescatadas del olvido, procedentes de diferentes países del mundo: “En su último viaje iban cargados de ideales y de la fuerza de la solidaridad internacional”.  Frente a las costas de Malgrat de Mar fueron alcanzados por un torpedo fascista. 46 jóvenes perdieron la vida, también 4 tripulantes. Eran las tres de la tarde. Desde 2022, nos citamos en el monumento de Solidarity Park para recordarlo. Este año también, como hemos testimoniado en esta crónica, Fraternidad intergeneracional junto a Mo i Mark Newman, hijo del brigadista David Newman, que fue rescatado de las aguas.

Conviene recordar que el Ciudad de Barcelona está asociado a la memoria de la Olimpiada Popular de Barcelona, 1936 . La noche del 18 de julio de 1936, transportaba 650 personas desde Palma, cargado de ilusiones, deportistas y representantes del mundo de la cultura popular que debían desfilar en el Estadio de Montjuïc a las 16 horas del día siguiente, el 19 de julio. Tampoco pudieron desembarcar. Se iniciaba un golpe militar, y una guerra 1936/1939, contra los defensores de la legalidad republicana. Hitler inauguró, unas semanas más tarde, los Juegos Olímpicos oficiales de Berlín. Fanfarrias elitistas y puro racismo.

El Ciudad de Barcelona también marcó el tiempo de la solidaridad en febrero de 1937, tres meses antes de su hundimiento. Trasladando a Cataluña a cientos de mujeres, ancianos y niños desde Almería, a donde habían llegado huyendo de la carretera de la muerte. El texto de Norman Bethune, y las imágenes de Hazen Sise, brigadistas canadienses, inmortalizaron aquella barbarie: La Desbandá. “Lo que quiero explicaros es lo que yo vi en aquella marcha forzada, la más grande, la más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos”.

Faltan palabras para describir las guerras, violaciones, migraciones forzosas y genocidios actuales, que algunos tiranos y millonarios alientan, profesando un fanatismo letal y presumiendo de poderes mediáticos.  Frente a ellos urge generar actividad comunitaria, razón democrática y el ejercicio del voto responsable. 


 

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