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"No tengo la menor duda de que un eventual gobierno de PP y VOX, con sus bajadas de impuestos a grandes fortunas y a los sectores más poderosos, traerí... |
2026-02-06
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Que no caiga España

Que no caiga España, que ellos no la levantarán; mejor dejemos que siga creciendo, creando empleo y ampliando derechos.
Fue famosa la frase del ministro Montoro: “Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros”. Difícil encontrar un ejemplo más claro del supuesto sentido de Estado del Partido Popular.
Solo desde esa lógica se puede entender su negativa a un nuevo modelo de financiación que aportaría a Andalucía más de 4.800 millones de euros adicionales cada año para la mejora de los servicios públicos, o su renuncia a una quita de deuda por valor de 18.791 millones de euros, el 49 % del pasivo de todos los andaluces y andaluzas.
Hoy, Cristóbal Montoro, quien fuera hombre fuerte de Rodrigo Rato y ministro de Hacienda con Mariano Rajoy, está siendo investigado por presuntamente urdir una trama desde su propio ministerio con el objetivo de conseguir legislación a medida para empresas gasistas y otros sectores. Empresas que, casualmente, habían pasado antes por Equipo Económico, el despacho que él mismo había creado años atrás.
El desfalco no sería solo lo que estas empresas pagaron —en lo que podría llegar a demostrarse como sobornos—, sino también los cientos de millones de euros que la Hacienda Pública dejó de ingresar por las rebajas fiscales concedidas.
Todo ello mientras Montoro maltrataba al cine, asfixiaba a los ayuntamientos y retraía —como le gustaba llamarlo— las pagas extra de los empleados públicos. Era raro que todo lo explicara riendo, con su habitual sonrisa sarcástica. Me preguntaba qué era lo que le hacía tanta gracia. Visto lo visto, quizá se reía de todos nosotros… y de ver crecer su cuenta corriente.
Ellos iban a levantar España, pero ocurrió justo lo contrario. Sus políticas de austeridad llevaron al país a uno de sus peores momentos: apenas dos años después de su reforma laboral y de los recortes en los servicios públicos, España alcanzaba el triste récord de 6,27 millones de personas desempleadas.
Hoy seguimos teniendo una de las tasas de paro más altas de Europa, sí, pero conviene recordar que hemos pasado del 27 % al 9,9 %.
Sin los aspavientos de Montoro, ministros tan solventes como Carlos Cuerpo y, sobre todo, ministras como Nadia Calviño y María Jesús Montero, han conseguido que España crezca más del doble que la media de la eurozona, alcance el máximo histórico de personas trabajando, mejore la calidad de los contratos y registre la menor tasa de paro desde 2008. España vive hoy un crecimiento sano, sin burbujas, ampliando derechos y salarios.
No tengo la menor duda de que un eventual gobierno de PP y VOX, con sus bajadas de impuestos a grandes fortunas y a los sectores más poderosos, traería irremediablemente recortes. Tampoco dudo de que su anunciado “control del gasto en pensiones” o la “congelación de subidas salariales” supondrían echar el freno de mano a un país que, poco a poco, está llevando a cabo una transformación necesaria de su modelo productivo y de su mercado laboral.
España crea riqueza, y de ella se benefician empresas y trabajadores. También el IBEX 35 se encuentra en máximos históricos. Y frente a quienes insisten en que una cosa es la macroeconomía y otra la microeconomía, cabe preguntarse si realmente creen que a la micro le iría mejor cuando a la macro le va mal.
Quedan muchas situaciones injustas: miles de personas sin empleo o con trabajos precarios, miles de jóvenes sin acceso a una vivienda asequible ante el fuerte aumento de la demanda. Es la otra cara de la moneda de un periodo de crecimiento. Pero quien piense que le iría mejor con un gobierno PP-VOX solo tiene que mirar atrás y recordar lo ocurrido en España entre 2011 y 2018.


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