"Soy una poeta espontánea, como la persona que soy, pero también reconozco ser cada vez más exigente con mi escritura y con la fase creativa.

2026-11-01

 

 

Sandra Bruno (Toulon, Francia) es poeta de vocación, economista de formación y trabaja actualmente como funcionaria administrativa para la Administración General del Estado. Ha publicado los siguientes poemarios: La piel incierta (Círculo Rojo, 2021), Humanosis (Olé Libros, 2022) y El viento en las raíces (Dalya, 2026; Accésit IV Premio Internacional de Poesía Dolors Alberola). Ha sido galardonada con el Primer Premio en el XIII Certamen Nacional de Poesía de Perales de Tajuña (2022) por el poema La maleta, y ha resultado Finalista en la IV edición del Premio Internacional de Poesía de Fuente Vaqueros (2024). Parte de su poesía ha sido traducida al italiano y al ruso y, en diciembre de 2025, su libro Humanosis fue traducido al sueco y publicado en Suecia por la editorial Telegrafstationen.

 

  1. P: ¿Cuándo fue la poesía tu necesidad?

R: La necesidad de escribir nació conmigo. Empecé a escribir siendo una niña, con relatos ilustrados por mí, y poco después llegó la poesía de la forma más natural. Surgió como surge el amor más auténtico: sin buscarlo. Simplemente, llegó, siendo yo muy joven, y en mí se quedó.

  1. P: ¿Qué inquietudes personales o literarias dieron origen a tu primer poemario?

R: Siempre he escrito, pero decidí publicar no hace tanto, apartando el pudor que me generaba la idea de publicar. Mi primer poemario La piel incierta surge de una necesidad vital de enseñar algo de mí, de la mayor certeza que tenía: mi amor a la palabra.

  1. P: En Humanosis, ¿qué querías explorar y expresar?

R: Aquí has utilizado una palabra particularmente apropiada para hablar de Humanosis: el verbo explorar. Partiendo de la base que el título es un neologismo inventado por mí para expresar la creciente deshumanización y falta de empatía de la sociedad actual, mi intención no era otra que explorar la complejidad y las contradicciones de la condición humana. Refleja un malestar, que se acaba diluyendo en un optimismo esperanzador.

  1. P: En 2026 publicas El viento en las raíces, distinguido con el accésit del IV Premio Internacional de Poesía Dolors Alberola. ¿Qué representa este poemario en tu trayectoria?

R: Este poemario representa un antes y un después en mi trayectoria como poeta. Aquí encontraréis un poso personal, mayor madurez técnica, y un reconocimiento a la figura femenina, tanto en la poesía (abundan las citaciones de mujeres poetas), pero también en un ámbito más personal. El hecho de recoger un Premio literario por escribirlo, pero también un magnífico prólogo de la mano del gran Manuel Francisco Reina me hace particularmente feliz, la verdad.

  1. P: ¿Cómo llega la inspiración?

R: La inspiración llega como quien pinta un cuadro. Son fragmentos de imágenes hechas palabras que se van ensamblando en mi mente hasta construir el poema. Cuando bajan las musas, el esqueleto del poema ya queda hecho. Luego se va trabajando como quien esculpe una estatua.

  1. P: ¿Qué autor/a ha marcado tu trayectoria como poeta?

R: Sin duda alguna fue Baudelaire con sus Flores del Mal y su concepto de lo que llamaba “Spleen”. Aún recuerdo el impacto emocional e intelectual que creó en mí. Tendría por aquel entonces unos 16 años. Recomiendo fervientemente leer a Baudelaire, existen numerosas traducciones de sus obras.

  1. P: ¿Eres una poeta que corrige mucho, que trabaja cada palabra hasta encontrar su lugar?

R: Soy una poeta espontánea, como la persona que soy, pero también reconozco ser cada vez más exigente con mi escritura y con la fase creativa. Siempre hay motivos para corregir y, si no pusiéramos límites, nunca se acabaría de perfeccionar un poemario. Además, al ser una lectora voraz desde siempre, no paran de aparecer nuevas visiones de la poesía. Una no deja nunca de evolucionar y querer mejorar.

  1. P: ¿Qué sentiste al saber que tus poemas iban a leerse en una lengua y en un contexto cultural tan distintos?

R: Como autora, siempre es un honor y un inmenso placer ver tu poesía traducida a otro idioma. Al final, pretendes que te lean, y llegar al máximo de personas posibles. Conseguir traspasar las fronteras lingüísticas y culturales es un motivo de ilusión muy grande, y supongo que lo es para cualquier autor. Cuando Humanosis se tradujo al sueco y me propusieron publicarlo, fui consciente de que era un sueño vital que se cumplía. Y así fue. Todavía me cuesta creer que un ejemplar de Humanosis (tanto en su versión original como traducida) se encuentra en la Biblioteca Real de Suecia. Es, sin duda, un grandísimo honor, y lo siento como un enorme privilegio.

  1. P: Como traductora, ¿qué has aprendido de la poesía al trasladar los versos de otro autor y autora a una lengua diferente?

R: Traducir es una labor muy meticulosa, pero traducir poesía es aún más delicado. La poesía es otro lenguaje per se y, más que palabras, abarca un mundo emocional, técnico y musical que hay que respetar en su traducción. Es un reto, y conseguirlo es muy satisfactorio. Para eso, es fundamental dialogar con el autor original. 

  1. P: ¿Cómo compaginas la escritura con tu trabajo actual?

R: Para mí escribir poesía es una fuente de relajación y me permite aliviar las tensiones del día a día. Por eso mismo, no implica ningún tipo de esfuerzo en ese sentido. Al contrario, escribir es abrazar mi yo interior.

  1. P: ¿En el Viento en las raíces, ¿de dónde surgió la idea de este poemario?

R: El Viento en las raíces no nace del azar. Fue una obra intencionada. Después de Humanosis, tenía claro que quería escribir un poemario más personal, más intimista, sin dejar mi visión humanística del mundo. Si en Humanosis lo observo como espectadora, en el Viento en las raíces lo miro desde mis adentros. El “yo” se pone en evidencia, para transformarse en un “nosotros”. En este libro encontraréis poesía y trascendencia, memoria y amor, vida y muerte, en resumidas cuentas, al ser humano en su esencia más dual.

  1. P: ¿Qué te gustaría que el lector descubriera en este libro?

R: Lo que él quiera o necesite encontrar. Al final la poesía es libre de interpretación, y siempre acabo diciendo una cosa al respecto: el poema nace del autor, pero, una vez leído, el lector lo hace suyo, conforme a sus estados de ánimo del momento y a sus propias vivencias. La poesía es un horizonte sin fin.

  1. P: Si tuvieras que elegir un poema de El viento en las raíces para que alguien se acercara por primera vez a tu escritura, ¿cuál sería y qué te gustaría que encontrara en él?

R: Te diré que cuando tengo que recitar poemas del Viento en las raíces, nunca sé por cuál empezar. La verdad es que me parece un libro con unos poemas muy distintos los unos de los otros, aunque hilados en una temática común. De la misma forma que los hermanos pueden ser muy diferentes en su forma de ser y de estar, lo mismo me pasa con los poemas del Viento. Cada uno tiene algo especial que aportar al lector. Y no olvidemos que cada lector es también diferente. Lo que sí te puedo decir es que cuando recito cualquiera de ellos, la gente se emociona realmente. Y eso es un regalo: llegar a través de mis versos a conmover a la gente, y hacerla cuestionarse muchas cosas hasta entonces incuestionables o incuestionadas.


 

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