"No basta con dejar de empeorar la situación, sino contribuir a mejorarla. No basta con contener el odio, sino que hay que amar más.

2026-02-22

Nuestra impronta positiva

El arquitecto William McDonough ha sido uno de los pioneros en una nueva concepción del diseño, incorporando no sólo la economía circular a los criterios habituales de funcionalidad, estética, eficiencia y coste económico, sino también la idea de que no basta con dejar de empeorar la situación, sino que es necesario, además, contribuir a mejorarla.
Sus edificios participan de la biomímesis, es decir, la imitación de la naturaleza, y desde esta postura incide en tres ejes primordiales: reutilizar los residuos, uso eficiente de energía renovable y tener presente la biodiversidad.
Pero la idea central sobre la que propongo una reflexión es la de la importancia, no solo de evitar que una situación empeore, sino de actuar en el sentido de mejorar dicha situación. Esta idea propone dos tipos de acción engarzadas entre sí: evitar un perjuicio y realizar un beneficio, y puesto que la prevención de un daño es positiva en sí misma, hablamos de acciones de doble beneficio. Sería como la impronta constructiva y benefactora de nuestra vida.
Esta idea, que nuestras acciones dejen una consecuencia benéfica, es una puesta en práctica de un planteamiento filosófico más amplio y profundo, la idea del Bien como principio y fin del ser humano, que es una propuesta filosófica de grandes maestros de la filosofía clásica, entre quien destacamos a Platón. 
Para el filósofo de la Academia, esta idea, hacer el bien en todo momento y lugar, está relacionada con la finalidad de la vida, y por tanto tiene un carácter espiritual. No es sólo el bien en el sentido de la bondad, sino el bien en relación con la excelencia en sí misma, el Bien como Ley. Hacer el bien no es sólo una cuestión de ser bondadoso con los demás, sino también hacer las cosas de la forma más excelente posible y, con todo, con la bondad y la excelencia, desarrollar lo mejor de nosotros mismos. Ser seres humanos más humanos.
No basta con dejar de empeorar la situación, sino contribuir a mejorarla. No basta con contener el odio, sino que hay que amar más. No basta con reducir la confrontación permanente, sino que hay que promover el entendimiento. No basta con evitar la contaminación, sino que es necesaria la purificación. No basta con cuidar la vegetación; hay que plantar más árboles. Es salir de una apatía indiferente trufada de buenas intenciones y elegir ser parte de la solución.
Hay una idea que se repite en los temas de filosofía de la historia. Se trata de la posibilidad de convertirse en un agente histórico, de llevar a cabo actos a nuestra escala que tengan una proyección temporal, es decir, que sean históricos. Para ello es necesario cumplir con varias condiciones: tener memoria de inclusión y no de exclusión, objetividad en la comprensión y la interpretación, uso del lenguaje simbólico, tener en cuenta los ciclos naturales, saber usar la libertad y dotarse de mucha, mucha imaginación y voluntad. En definitiva, dejar una huella benefactora de nuestro paso por la vida. Nuestra impronta positiva.


 

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