"Todo sucede tan rápido, todo parece tan desmesurado y desproporcionado, todo se encuentra tan fuera del alcance de nuestras manos y acciones individuales, que cunde la sensación de desamparo, de confusión y de falta de esperanza. 

2026-02-08

Ser más humanos

La percepción común que buena parte de nosotros tenemos de la realidad que nos ha tocado vivir, es la de encontrarnos en un momento de profundos cambios, una de esas situaciones de gozne histórico, en las que da la sensación de que desaparecen a alta velocidad gran parte de las cosas, hechos y circunstancias que han caracterizado nuestro modo de vida y aparecen otras en su lugar, de las que no se tiene una certeza clara. Todo ello genera una gran incertidumbre y confusión, con todas las consecuencias negativas que acarrean.


Algunos escenarios de esos cambios profundos:
El cambio climático y todo lo que conlleva, desde algo tan familiar como es el clima local y el paisaje, a la producción de alimentos, la degradación de la naturaleza, la alteración de las condiciones de vida, el impacto económico y muchos etcéteras más. Le hagamos caso a la ciencia o estemos en el bando de los descreídos, el caso es que está ahí y lo estamos viviendo.


Otro ejemplo de cambio profundo lleno de miedos e incertidumbres es el que ya está produciendo la Inteligencia Artificial, con profundas secuelas sociales, económicas, culturales e incluso identitarias. 


Podemos señalar otra alteración que nos afecta seriamente a nivel social, psicológico, mental e incluso neurológico, y es la implantación plena y definitiva de las redes sociales en nuestras vidas, las de todos, más allá de la edad, género, condición social o cultural.


Otro escenario de cambio con implicaciones profundas y extendidas es la caída del conocimiento y de la noción de la verdad. Mientras la tecnología triunfa y alcanza cotas, insospechadas en las más sesudas obras de ciencia ficción, el conocimiento se entremezcla con noticias falsas y se prostituye con el poder, compartiendo espacio, de igual a igual, con toda forma de negacionismo supersticioso.


Son sólo algunos ejemplos de cambios de fondo que se están produciendo, condimentados con una perspectiva de la vida que se ha ido extendiendo desde que aparece a caballo entre los siglos XIX y XX: albergar la íntima convicción de que nada en la vida tiene finalidad ni sentido, que todo sucede al azar sin ningún propósito y que estamos lanzados a una vida anodina, como animales pensantes, en un juego de todos contra todos, en una ciega lucha por la supervivencia. 


Todo sucede tan rápido, todo parece tan desmesurado y desproporcionado, todo se encuentra tan fuera del alcance de nuestras manos y acciones individuales, que cunde la sensación de desamparo, de confusión y de falta de esperanza. Las normas llegan tarde y cuando se legisla no se acompaña del valor para hacerlas cumplir ni de la voluntad de hacerlo. Además, no se puede prohibir el cambio climático, ni la IA, ni la sustitución de la sociedad por las redes sociales, ni el derrumbe del conocimiento.


¿Qué nos queda? Ser más humanos, enriqueciendo la vida interior, viviendo el amor en todas sus expresiones, disipando el egoísmo con el bien común, siendo más fuertes mediante el desarrollo de las virtudes, promoviendo la unión, persiguiendo ideales de naturaleza espiritual. 
Frente a todo, la gran solución es ser más humanos.


 

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