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"España está convulsa, mientras su humanismo se va por el sumidero |
2026-02-22
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Va de clases

Sí, va de clases; pero no escolares. Aunque en el lenguaje colectivo y en la acción colectiva está en desuso, la lucha de clases en su contemporaneidad se encuentra solapada en la profundidad de los formalismos de la época del momento. Habrá a quien esto le suene a marciano. Porque no. Con lo cómoda que está la colectividad social, ¿quién se va a enfrascar en el motor de gran parte de la historia —la lucha de clases—? Pues no quieren ni verlo ni entenderlo. Se conforman con el opio de las pantallas que vapean a velocidad sideral, ya que este opio anula el pensamiento, la reflexión, la creatividad, el ingenio, el criterio propio y la decisión propia…, todo cuanto determina la existencia digna y decente.
Dato clave: La lucha de clases no siempre es una guerra abierta; la mayoría de las veces es una tensión constante expresada en leyes, salarios, derechos laborales y cultura.
España está convulsa, mientras su humanismo se va por el sumidero
Para entender la lucha de clases, hay que verla como una serie de “duelos” históricos donde la tensión entre quienes poseen los medios de producción y quienes ponen el trabajo define cada época.
Hagamos un ejercicio de retrospección. Aquí tienes las clases principales que han protagonizado estos conflictos a lo largo de la historia: En la Edad Antigua, la instauración existente era la de: El modelo esclavista. En las sociedades clásicas —como Grecia y Roma—, la distinción era binaria y radical: se basaba en la propiedad de la vida humana misma. El amo: Era dueño de las tierras, las herramientas y las personas. El esclavo: No era considerado sujeto de derechos, sino una “herramienta que habla”. En la Edad Media, la instauración existente era la de: El modelo feudal. Aquí la lucha se trasladó al control de la tierra y la protección militar. El señor feudal (nobleza/clero): Eran los poseedores de la tierra por derecho divino o militar. El siervo: Aunque no era un esclavo —tenía cierta libertad jurídica personal—, de por vida estaba “atado” a la tierra y debía entregar gran parte de su producción al señor. En la Edad Moderna y Contemporánea, la instauración existente es la de: El modelo capitalista. Que, con la revolución industrial, el conflicto se simplificó en dos grandes bloques que definen nuestra era: La burguesía: Son los dueños de los medios de producción —fábricas, capital, tecnología—. Su primordial objetivo es la acumulación de plusvalía. El proletariado (Clase Obrera): Son todas aquellas personas —la inmensa mayoría— que no poseen medios de producción y solo tienen su fuerza de trabajo para transferir en el mercado a cambio de un salario. Actores “Secundarios” (pero relevantes). A menudo, estas clases han inclinado la balanza en los conflictos: Pequeña burguesía: Son los pequeños comerciantes o artesanos que poseen sus medios, pero no suelen emplear a grandes masas. A menudo oscilan entre los dos bandos principales. Terratenientes: Son los herederos del poder feudal que sobrevivieron en la transición al capitalismo. Lumpemproletariado: Es el término usado para describir a los sectores que están fuera del sistema productivo —marginados— y que, según la teoría clásica, a veces carecen de conciencia de clase. Hasta aquí, este párrafo recoge la visión de Marx que se centra en la función económica —quién es dueño y quién no—.
Todo cambia para en realidad no cambiar nada, y otros formalismos determinan la división entre clase alta, clase media y clase baja, que es la forma en que solemos medir la estratificación social hoy en día, basándonos más en el nivel de ingresos, el consumo y el estatus.
Contextualicemos ahora las clases sociales que protagonizan nuestros días. Votantes, se está viendo venir; el país de las Españas está aproximándose a entrar en un periodo de crujir y rechinar de dientes.
Ante tal situación, se hace necesario un ejercicio de presente. Aquí se expone cómo encajan en la dinámica de la sociedad: Clase alta. Es la cima de la pirámide. No solo tienen altos ingresos, sino que suelen poseer patrimonio acumulado —propiedades, inversiones, empresas—. Poseen poder: Tienen una gran influencia en la toma de decisiones políticas y económicas. Su composición es: Grandes empresarios, herederos de fortunas y altos ejecutivos. En la lucha de clases: Representan la conservación del statu quo y el control de los recursos. Clase Media. Es el grupo más heterogéneo y, a menudo, el más difícil de definir. Se considera el “colchón” de la sociedad. Clase Media-Alta: Son profesionales especializados, científicos o gerentes con alta capacidad de ahorro. Clase Media-Baja: Son empleados administrativos o comerciantes que viven con comodidad, pero tienen poca capacidad de inversión o ahorro frente a crisis. En la lucha de clases: Históricamente, es la clase que busca la estabilidad. Puede aliarse con la clase alta por aspiración o con la baja por empatía y derechos sociales. Clase Baja. Son las personas quienes viven con los recursos justos o insuficientes para cubrir las necesidades básicas. Con una alta exposición a la vulnerabilidad: Ya que dependen totalmente de su salario diario o de las ayudas estatales. Y tienen poco o nulo acceso a acumular capital. Su composición es: Obreros no cualificados, trabajadores no convencionales y personas en situación de desempleo. En la lucha de clases: Es el sector que suele impulsar los cambios sociales más profundos y las demandas de redistribución de la riqueza.
¿Cuál es la diferencia clave?
| Criterio | Modelo Socioeconómico (Alta/Media/Baja) | Modelo Histórico (Marxista) |
| Se basa en: | Cuánto dinero ganas y gastas. | Qué lugar ocupas en la producción. |
| Movilidad: | Es más fluida (puedes subir o bajar de estrato). | Es más rígida (o eres dueño o eres empleado). |
| Objetivo: | Clasificar por nivel de vida y consumo. | Clasificar por poder político y económico. |
Hoy en día, la clase media es la que suele estar en el centro del debate político, ya que su crecimiento o reducción lo usan como termómetro de la salud —cuando más bien, en mi opinión, debería ser termómetro del humanismo— de un país.
¿Cómo sé en qué clase estoy?
Basémonos en los criterios de medición: el nivel de ingresos, el consumo y el estatus. Clase alta, clase media y clase baja: ¿Cuál es la estimación oficial de los ingresos anuales en España, el nivel de consumo y el estatus de cada una de estas clases para catalogar a la persona en su correspondiente clase? En España, no existe una ley que dicte a qué clase perteneces, pero organismos como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y el INE (Instituto Nacional de Estadística) establecen umbrales basados en la renta media nacional.
A fecha de 2025-2026, los datos se calculan sobre una renta mediana que ronda los 21.500 - 23.000 euros brutos anuales (aproximadamente 1.790 € mensuales). Aquí se muestrea la estimación para un hogar unipersonal: Clase Baja. Se considera a quienes están por debajo del 75 % de la media. Ingresos Anuales: Menos de 16.500 € - 17.500 € brutos al año (aprox. menos de 1.400 € netos al mes en 12 pagas). Su consumo es: Limitado a bienes de primera necesidad (vivienda, alimentación, suministros). Tienen dificultades para afrontar gastos imprevistos de más de 400 € y rara vez pueden ahorrar. Su estatus es: De alta vulnerabilidad económica. En este grupo se encuentran trabajadores con salarios mínimos (SMI), empleos precarios o beneficiarios de subsidios. Clase Media. Es el rango más amplio y se sitúa entre el 75 % y el 200 % de la renta media. Ingresos Anuales: Entre 17.500 € y 46.000 € brutos al año. [Nota: Para una familia de 4 personas —2 adultos y 2 niños—, este rango sube hasta los 31.000 € - 82.500 € conjuntos]. En consumo, sí: Cubren sus necesidades básicas y tienen acceso a ocio, vacaciones anuales y capacidad de crédito (hipoteca, coche…). Siendo su capacidad de ahorro moderada pero constante. Su estatus: Mantiene estabilidad. Se asocia a profesionales con estudios, funcionarios y empleados cualificados. Es la clase que contribuye al más alto porcentaje en el “mantenimiento” del consumo interno del país. Clase Alta. Se considera a quienes superan el 200 % de la renta media. Con unos ingresos Anuales de: Más de 46.000 € - 50.000 € brutos al año por persona. [Nota: Ser “rico” fiscalmente en España suele marcarse a partir de los 60.000 € —donde suben los tramos del IRPF— o 90.000 €]. Su consumo es de: Elevada capacidad de ahorro e inversión. Con acceso a bienes de lujo, servicios privados —salud, educación de élite— y patrimonio inmobiliario o financiero. Su estatus es de: Prestigio e influencia. Incluye a altos directivos, empresarios exitosos y profesionales de altísima especialización.
Resumen de Umbrales (Cifras Estimadas 2026)
| Clase Social | Ingresos Mensuales (Netos aprox.) | Perfil de Consumo |
| Baja | < 1.400 € | Supervivencia y gastos básicos. |
| Media | 1.400 € — 3.500 € | Confort, ocio y capacidad de crédito. |
| Alta | > 3.500 € | Inversión, lujo y servicios prémium. |
Importante: Estos datos varían significativamente según la Comunidad Autónoma. En Madrid o Barcelona, debido al coste de la vivienda, una persona con 1.500 € netos puede sentirse en el límite de la clase baja, mientras que, en provincias con menor coste de vida, ese mismo sueldo se percibe como clase media consolidada.
Para obtener el número exacto de personas en cada clase, hay que cruzar los datos más recientes del INE (Encuesta de Condiciones de Vida, febrero 2026) y las estimaciones de centros de estudios como CaixaBank Research y la OCDE.
Basándonos en una población aproximada de 48,8 millones de personas en España para 2026, así se distribuyen los grupos sociales según sus ingresos: 🔗
| Clase Social | Porcentaje de población | Número de personas (aprox.) |
| Clase Baja | 30,40% | 14,8 millones |
| Clase Media | 61,50% | 30,0 millones |
| Clase Alta | 8,10% | 4,0 millones |
Análisis detallado de los datos
Clase Baja (14,8 millones de personas). Este grupo es el que más atención recibe en las estadísticas oficiales de pobreza y exclusión. Riesgo de Pobreza (Tasa AROPE): Según los datos publicados el 5 de febrero de 2026, el 25,7 % de la población (unos 12,5 millones) está en riesgo de pobreza o exclusión social 🔗. Carencia material severa: Dentro de la clase baja, un 8,1 % de la población total vive en situación de carencia material y social severa (no pueden permitirse comer carne/proteína cada dos días, mantener la casa caliente o afrontar un gasto imprevisto).
Clase Media (30 millones de personas). Es el bloque mayoritario, aunque con matices importantes sobre su percepción de bienestar 🔗. Composición: Incluye desde la clase media-baja (personas que rozan el límite de la vulnerabilidad) hasta la clase media-alta 🔗. Situación actual: Aunque los ingresos brutos han subido ligeramente por las revalorizaciones salariales, este grupo es el que más sufre la presión del coste de la vivienda, lo que reduce su “clase real” a efectos de consumo.
Clase Alta (4 millones de personas). Representa a quienes superan el 200 % 🔗 de la renta media. Autopercepción: Es curioso notar que, según el barómetro del CIS, solo el 0,4 % - 0,5 % de los españoles se autodefine como “clase alta”, aunque los datos de ingresos sitúan en este grupo a un 8,1 %. Muchas personas que técnicamente son clase alta en España se identifican a sí mismas como “clase media-alta” 🔗. Nota sobre el estatus: El INE destaca un dato clave para 2026: el 36,4 % de los españoles (incluyendo gran parte de la clase media-baja) declara no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos, lo que demuestra que la frontera entre ser “clase media” y “clase baja” es hoy más delgada que hace una década 🔗.
Llegados hasta aquí, la situación que está viviendo el país, de argucias y populismo, nos lleva directamente al crujir y rechinar de dientes: ojo, a todas las personas que dependemos de un salario, una pensión o prestación o un subsidio para poder vivir y sacar adelante los hogares donde vivimos.
Hoy, el determinante de vivir la vida con la dignidad y la decencia implícitas son los ingresos… Y unos pocos, muy pocos —la clase alta— desde el poder, están pensando y decidiendo por la inmensa mayoría —la clase media y la clase baja— que sueña con un país de piruleta donde los unicornios y los arcoíris los colman de feliz distracción en el constante vapeo sideral de las pantallas.
El análisis recogido aquí es un tema complejo porque, como podemos ver, una cosa son los números fríos de la estadística y otra la realidad diaria de cada hogar, especialmente con el coste de la vida actual.
Tú, si has llegado hasta aquí leyendo esto, es porque has mostrado interés y seguramente, te juegas mucho. Ahora, permíteme una sugerencia: pregúntate y respóndete. Sitúate. Y acto seguido, ¡actúa en consecuencia! ¡Que no piensen y decidan por ti! Porque esto no es una cuestión de siglas (…), no es una cuestión del color de piel, no es una cuestión de hombres o mujeres, no es una cuestión de religión… Se trata de que ¡VA DE CLASES! Dedica más tiempo a la realidad, a la interrelación palpable humana compartiendo vida, y ve desintoxicándote del perverso opio de las pantallas y de las hojas de noticieros escritos a base de hipérboles. Pero, sobre todo, recuerda, no olvides que va de clases.


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