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"Privaciones. Silencio. Trabajos forzados. Castigos. Más castigos. Impiedades. Inmoralidad era el pecado de las que entraban en el Patronato de Protección de la Mujer. |
2026-02-06
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Reeducar

El desconocimiento da tranquilidad. Nada que ver con la ignorancia. Doña Ignorancia, es harina de otro costal. Más que nada porque es muy atrevida. Pero cuando, somos conscientes de algo doloroso, el regomello es grande, porque le damos paso en nuestra vida a don Miedo. Sí, a ese poderoso paralizador llamado don Miedo de la Aprensión y Sospecha.
¿Quiénes reeducan? ¿Quiénes han reeducado? ¿Patronatos?
Privaciones. Silencio. Trabajos forzados. Castigos. Más castigos. Impiedades. Inmoralidad era el pecado de las que entraban en el Patronato de Protección de la Mujer.
Accedían tras una delación, de un familiar, de una amiga, de un vecino-a, cualquiera que se atreviese a señalarle con el dedo y a denunciarle provocaban unas palabras mayúsculas en su potestad con las que su ser e identidad se anulaba y entraba donde no quería, eso sí, tras un triaje que evaluaba la peligrosidad de la mujer en cuestión, y su pecado, siendo por supuesto la virginidad clave.
Si eras virgen o no, marcaba un abismo de diferencia en el encierro y en el trato.
Morirse, fugarse o casarse, solo esas tres opciones eran contempladas en la mente de quienes entraban allí.
Y todo este retiro ha estado vigente en España desde 1941 hasta 1985. ¿Lo sabías?
¿Cómo puede haber existido determinado organismo, y nada más y nada menos que hasta el año 1985, habiendo transcurrido ocho años desde las primeras elecciones después de la dictadura, y siete años desde que fue aprobada la Constitución de 1978?
¿Cómo pudieron los demócratas que tenían asiento en el hemiciclo en el Congreso de los Diputados sostener vigente dicho patronato?
No lo entiendo.
Solo hace 40 años que el Patronato de la Protección de la Mujer dejó de existir. He escuchado, declaraciones de las supervivientes a aquellas transgresiones a su dignidad, y son espeluznantes.
La represión fue dura.
¿Por qué les hicieron sufrir tantísimo a aquellas mujeres?
Al parecer, queda mucho por saber…
Solo falta que don Miedo de la Aprensión y Sospecha, libere a sus reas de sus cadenas. Aunque el dolor que han debido de sentir dichas supervivientes les ha generado unas heridas en el alma tan profundas que sus cicatrices no se tapan ni con el mejor de los maquillajes.
Lo siento.


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