![]() |
"Mis fuentes son los archivos, a nivel nacional y de Centroeuropa. |
2026-04-19
![]()
El efecto Matilda

Cómo ustedes sabrán, dependiendo del lado en que vivamos las secuencias de la vida, cualquier hecho puede resultar fascinante o desolador. En este artículo me refiero al llamado “Efecto Matilda”, no como a una reliquia del siglo XIX, sino como a una cadena de hechos que vivo en carne propia cada vez que mis investigaciones ven la luz.
Al parecer, investigaciones que sirven para que otros salven su prestigio, rectifiquen sus textos y luzcan actualizados, mientras mi nombre y autoría desaparecen en la ecuación.
Esta denuncia pública la enfoco en el triunfo del ego sobre la verdad de la realidad. Es decir, estas personas aceptan el conocimiento que transmito, pero rechazan a la autora.
Mis fuentes son auténticas, los archivos, a nivel nacional y al de Centroeuropa. No trabajo con el copia y pega del trabajo de nadie, y menos aún se me ocurriría publicar sin mencionar las fuentes. No solo hablo desde la dignidad de la persona que investiga y publica, sino que también hago un toque de llamada a quienes se enriquecen con los hallazgos de otras personas y creen tener la potestad de hacer suya dicha información.
Estoy hablando de varios casos, como es la procedencia del señor Martín Scheroff Avi, o de la fecha en que se firmó la Real Cédula del Fuero de Población de 1767, o del hallazgo de un tesoro romano, …
No se trata solo de corregir un gentilicio en una enciclopedia. A mi entender, se trata de respetar la cadena de custodia del conocimiento. Cuando un cronista oficial rectifica sus publicaciones, pero calla la fuente, está cometiendo un segundo “Efecto Matilda”. Primero enterrando a quien trajo la luz a ese hallazgo, simplemente porque esa persona no encaja en su esquema de autoridad, y después etiquetándose en silencio, pues tarde o temprano su máscara caerá.
Unir la Colonización de Sierra Morena, y la figura de Federico García Lorca son una combinación magistral, que se soldaron cuando supe en mis investigaciones parroquiales que Martin Scheroff Avi, hijo de padres nacidos en Carboneros (Jaén), y nieto de cuatro abuelos (tres de ellos nacidos en Carboneros y el cuarto natural de Navas de Tolosa), vecinos todos en Carboneros (Jaén), había sido bautizado en la parroquia de dicha población. Es sabido que la historia oficial suele escribirse desde los despachos y los cargos institucionales, pero la historia real late en los archivos parroquiales y en el tesón de quienes no nos conformamos con el mito. Mi investigación sobre Martín Scheroff Avi, nacido y bautizado en Carboneros (Jaén), que fue maestro de Lorca, es un ejemplo de este pulso. Mientras la inercia del empeño de cierta persona en situar su cuna en Guarromán por un error en un acta de defunción, los documentos de bautismo hablaban con una claridad meridiana. Insisto, sepan ustedes que Scheroff era hijo y nieto de agricultores de Carboneros, fruto de esta estirpe de colonos que poblaron el sueño ilustrado de don Pablo Olavide y Jáuregui, y que además nació y fue bautizado en la Parroquia Inmaculada Concepción de Carboneros (Jaén).
Y respecto a la firma de la Real Cédula del Fuero de Población de 1767, sucedió el 2 de julio, no el 5 de julio, tal cual se ha normalizado con los copias y pegas de turno.
Al publicar los hallazgos mencionados, y otros, resulta que me encontré una vez más con ese muro invisible, pero familiar al que han llamado “Efecto Matilda” en honor a Matilda Joslyn Gage, una sufragista del siglo XIX que fue una de las primeras en denunciar como se borraba a las mujeres de la historia. También voy a citar a otras autoras silenciadas en su momento, como fueron Lise Meitner en su hallazgo en la fisión nuclear, o a Rosalind Franklin con el ADN, aunque este término fue acuñado por la historiadora de la ciencia Margareth W. Rossiter, en 1993.
Es de justicia decir que, la corrección del error sin el reconocimiento de la fuente es una forma sutil de robo intelectual que perpetúa la desigualdad.
Por dicha razón, ha llegado la hora de llamar a las cosas por su nombre. La omisión deliberada de una fuente no es un descuido, es un plagio de guante blanco. Para mí resulta vergonzoso que, en pleno siglo XXI, la autoridad o la veteranía de un cargo se utilicen como un escudo para saquear el trabajo de una investigadora independiente como lo soy yo.
Quienes han comprado mis libros para aprender y conocer dicho hito histórico me parece genial, pero a quienes utilizan mis publicaciones en su beneficio colgándose medallas, les digo que el hecho de que tengan un altavoz deben de saber que el conocimiento no les pertenece, como no le pertenece a nadie. No escribo para alimentar los egos de quienes rectifican a escondidas. Escribo para que la historia de la Colonización tenga una historia real, rigurosa y, sobre todo, ética, muy desconocida en esta querida España.
Por desgracia, el “Efecto Matilda” se nutre de la sutileza del silencio, de esa prudencia que se nos impone a las mujeres para no parecer conflictivas. Pero mi compromiso es con la verdad histórica, y la verdad incluye el nombre de quien la descubre.
Por ello, en descargo de mi dolor y a partir de ahora, que cada cual cargue con su conciencia intelectual. La mía está muy tranquila. Mis fuentes y pruebas están en los archivos y mis palabras registradas en la Propiedad Intelectual y en mis libros. El que quiera el dato, que cite a la autora, y el que no esté dispuesto a dar el crédito, que tenga al menos la decencia de no apropiarse de la luz ajena para tapar sus sombras.


Para dar tú opinión tienes que estar registrado.