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"Sé que hay personas que cuidan y respetan a sus congéneres, pero también he aprendido que los demonios no solo habitan en el infierno. |
2026-02-22
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Desprotección

Un país prospera si los engranajes de las ruedas están bien engrasados, sobre todo si es con el sudor de sus habitantes, con sus esfuerzos, con sus logros, sus ideas, y sobre todo con lealtad, amén de la sangre que al parecer engrasa bien. Pues bien, como iba diciendo, un país, que se puede llamar así con esas cuatro letras: país; es porque todas las necesidades, llamémoslas con ese adjetivo que las engloba, son cubiertas por el trabajo de muchos, unos en un ámbito otros en otro, y así hasta toda su totalidad.
Si no fuera así, se podría llamar…, no sé “La Viña del Tío Pelijas”, por ejemplo, donde la anarquía fluye en plenitud. Pero no es el caso. O al menos, eso es lo que deseo para poder habitar sin tener que tener el corazón en un puño, tanto de vivencias personales como de las personas más cercanas de mi entorno.
Por desgracia, la enfermedad como punto de inflexión, es el declive de la vida de todo ser vivo. Sufrimiento que no pide permiso para instalarse en la vida de grandes y chicos, para más inri lo hace sin mirar la edad del paciente, ni las ganas de vivir. Y para colmo del enfermo, si te falla la medicación porque dependes de ella para llevar una vida medio qué, entonces en ese momento de incertidumbre ¿a qué te agarras?
Empiezas a llamar por teléfono…
La farmacia que media la entrega echa balones fuera, pide vacías disculpas; el médico te atiende en un extenso de tiempo que has tenido la posibilidad de haberte muerto, pero en esos días de espera no mejoras y sí tienes en el diagnóstico la certeza de haber empeorado, porque te lo podían haber cogido a tiempo. ¿Y ahora qué? Irritación vacía que cae en saco roto. Dictamen: cuando la salud falla, todo se vuelve oscuro.
En cuanto a la prensa escrita, entiendo que su divulgación en papel, o por redes, da veracidad de que la información que se publica es cierta y que ha sido contrastada, pero resulta que no. Para mi decepción personal, he podido comprobar que hay medios que publican basándose en el “dicen”, y decir, decir, decimos todas las personas, porque resulta que hablar es gratis y mentir también. Hay algo que me chirría, aunque sé que comerciar con animales no está suficientemente penado, que deberían ser más rigurosos en cuanto a destapar a personas que se dedican a recibir subvenciones para vivir de ellas a cambio de un maltrato animal velado.
Yo entiendo que la picaresca ya ha sido escrita en su detalle por Lope de Vega, por Cervantes y tantos escritores de rancio abolengo del Siglo de Oro, pero es que en este siglo XXI, los pícaros y pícaras crecen sin enmendarse en sus trolas. Y eso es un peligro. Un gran peligro. ¿Por qué? Sencillamente, porque genera desconfianza. Y que un medio de comunicación no contraste la información es un fracaso.
Estamos en manos, de la visceralidad que se sienta en un sillón ostentando un cargo y cobrando mensualmente un sueldo por que se yo… En mi entorno más cercano, solo se acercan cuando necesitan algo, como, por ejemplo, un voto, mientras, pues dicen que no pueden más, que reciben muchos mensajes, que están reunidos, que no te pueden atender, y si solicitas cita para hablar con el mandamás que está al cargo, te piden el DNI para hacerle una fotocopia física, así tal cual, para solicitar una cita. Cuando legalmente es ilegal, y está prohibido exigir el DNI físico para hacer una fotocopia, hecho que está amparado en la RD 522/2006. Y así vamos, un día una cosa, otro día otra…
La falta de profesionales y personas formadas para desempeñar un cargo por simple que sea es patente, incluso cuando te vetan en una simple instancia.
Cuando, sabes de estas u otras situaciones, las vives en tus carnes o te las cuentan en confianza tus más allegados, la rabia crece por momentos, y es en esos soplos que la gota que estaba colmando el vaso rebosa sin importante lo resiliente que eres genéticamente, y utilizas todos los medios que tienes a tu alcance para decir lo que piensas como habitante de este país.
Sé que hay personas que cuidan y respetan a sus congéneres, pero también he aprendido que los demonios no solo habitan en el infierno.
¡Cuidado, nadie estamos libre de nada!


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