|
Hablar como si sólo hubiera unas pocas palabras y fueran para siempre. Todo poema debe ser la carta de un suicida.
***
Marat – Sade, 1998
El problema ahora es que hay muchos vigilantes y pocos locos. El problema ahora es que la jaula está en el interior del pájaro.
***
Esperan su oportunidad como luces apagadas. Su vida se tramita como un expediente. Tienen los ojos veloces, las manos más tristes, el tiempo contado. Siguen el cable hasta el enchufe, que es el morir.
***
Cuando nacimos ya habían traducido el mundo en un lenguaje equivocado. Las cifras estaban destinadas. Las fórmulas tenían veneno. Tuvimos que aprender a respirar debajo del agua y seguimos esperando que la piel del tiempo no nos vuelva locos. No queremos ser tratantes. No queremos ser esclavos. Continuamos una senda de sangre. No olvidamos de qué está hecho el camino, no olvidamos.
***
Un poema le pasa a cualquiera
Se impacienta lo que aguarda ser cantado: todo lo vivido, todo lo que está por estrenar.
Vuelo se escribe con alas, y amarte se parece a no morir nunca, ¿cómo no contarlo?
¿Cómo no buscar un alfabeto que pudiera atreverse a nombrar lo que aún no tiene nombre, la aventura, lo inexplorado, lo perdido, los fuegos secretos, los juegos que no se agotan, las calles en fiesta?
Canto por la libertad que aprendimos bajo la lluvia, nuestra ley de aguacero, lo que nos merecíamos.
Canto por cada siembra que no piensa en la cosecha.
Canto por tu boca de niña, primavera siempre.
Canto porque aún podemos seguir impulsando el columpio de los días.
Canto porque todo el mundo tiene derecho a un poema con río.
Canto porque aún sabemos sonreír.
El amor es una forma del tiempo que deshace el tiempo.
Canto porque hay 500 000 millones de galaxias, pero aquí tenemos todo lo necesario para brillar.
***
Digámoslo todo
Los poetas cocinan en sus dependencias terrestres el caldo de la resurrección con aceite de revuelta, mezclan los ingredientes a su antojo, inventan recetas a partir de tratados antiguos.
Cada cual con su lastre de palabras heridas. Cada cual con su sombra y su malentendido. Cada cual con su cuerpo que envejece.
El humo del guiso sale por las chimeneas de la casa del tiempo verdadero, y, realmente, abre el apetito oler ese sabor.
Sin embargo, y también hay que decirlo, es cierto que casi ningún poeta tiene carné de conducir, y a pocos les alcanza para pagar el alquiler.
¡Qué viejo y emocionante oficio!
Lastimados, lastimosos poetas: condenaron sus sueños a la cárcel, y sus sueños no querían ir.
***
Desde el espacio
La poesía vista desde el espacio se ve chiquitita.
Los periódicos, los expedientes, los contratos, no se ven.
Las estadísticas, los mapas físicos, el futuro, no se ven.
La poesía vista desde el espacio se ve chiquitita.
¡Nos usan en experimentos!
¡Todo lo que brilla de verdad es tan pequeño!
Todos los sitios merecen que allí llegue un tren alguna vez.
La poesía vista desde el espacio se ve chiquitita.
Los horóscopos, las ordenanzas, el dinero, no se ven.
Los veredictos, tu currículum, el presidente, no se ven.
La poesía vista desde el espacio se ve chiquitita.
***
Vistas al campo de batalla
Saben el precio de una vida, el precio de una nube, el precio del amor. Sólo conocen bosques maderables, y en sus planes se agrandan los dominios de su crueldad.
Avanzan: sepulcros a merced de la corriente.
Avanzan: como avanza el silencio, como se pudre un cadáver.
Mientras, la belleza de los desertores se ríe de los cálculos.
Mientras, respiramos en el tiempo de la asfixia.
Mientras, intentamos mirar no con la mirada del amo.
***
Labor
Yo traje a este sitio mi cuerpo y aquí lo desgasto en jornadas, aquí me esfuerzo de luna a luna hasta que la palabra descanso florece hermosísima en la boca. El techo bajo el que nos guarecemos es provisional e inestable; en ocasiones confundimos todo esto con un hogar. Conformamos una familia extraña: hermanos bajo las luces permanentemente encendidas de la videovigilancia, sacándole punta al tiempo en una labor enhebrada por obediencias y desobediencias, sutiles percepciones, soledades y compañías, diálogos callados. Vistos desde lejos parecemos granos de arena arrastrados por un viento inútil. “¿Y qué importa?”, nos decimos los unos a los otros. Pero en los sueños murmuran sombras que nos interrogan y nos turban, que musitan: “¿Cómo se puede ser arena sin ser desierto, sin sufrir la sed?”
El jornal no paga la sangre de mis horas, su alto sacrificio.
En el trabajo está prohibido hablar. Pero yo hablo. Todos hablan.
***
Mientras haya luz y párpados capaces de distinguirla, mientras haya luz, celebraremos la piel del oso mientras lo estamos cazando, agarraremos la sartén por el fuego, orinaremos en la metralla. Porque somos optimistas como el corazón del asno, porque somos los ludistas de la máquina de contar muertos. Y si no hubiera luz, si no la hubiera, buscaríamos un faro en la tormenta, haríamos un fuego, construiríamos la luz.
***
La importancia de la importancia
La cantante china deleita en el cabaret a todos los presentes.
Está intentando avisar con su canción de que va a suceder una catástrofe: unos hombres van a entrar con metralletas en el local para hacer una matanza.
Ella lo sabe.
«Cuidado», dice la canción, «nos van a matar».
Pero nadie habla su idioma, o nadie pilla sus metáforas, o no se dan por enterados.
Termina la canción, comienza otra.
Entran los hombres y disparan indiscriminadamente hasta agotar su munición.
La cantante y sus músicos son los primeros en caer abatidos en mitad del estrépito.
***
Reparto
La ley del dinero lleva a la masacre. Por ella impera el crimen. Es el dinero lo que ejecuta.
El dinero tala el bosque. El dinero aniquila el mar.
Alguien señala. Alguien invierte. Alguien compra.
Alguien permite. Alguien ordena. Alguien vigila.
Alguien oculta. Alguien miente. Alguien calla.
Es el protocolo estipulado:
No hay dolor.
Alguien espera beneficios en algún lugar.
***
Ejecuciones
Un niño de doce años es fusilado junto a once hombres en la tapia del cementerio.
–El trabajo está hecho, dice uno de los que dispara.
Se marchan. El trabajo está hecho.
Se oye un llanto. No es posible.
–¿Es un animal? –No. Alguien llora.
Regresan.
Un niño de doce años.
Disparan.
El trabajo está hecho.
***
No permitas que pase el cazador
No dejes que se acerque a tu hacienda ni que roce tu cuerpo ni a tus hijos. No le abras la puerta de tu risa ni le digas el sitio donde guardas tu dolor. No concedas que se instale en tus huellas, que anide en tus ojos o que susurre en tus gestos. Que no ponga en tu boca sus palabras, que no ponga en su boca tus palabras. No le hagas espacio, no le invites a tus días. No permitas que pase el cazador.
***
Debajo
Cualquiera puede comportarse de cualquier modo.
Hay situaciones extrañas, hay días límite, hay constantes contradicciones.
¿Quién no se sorprendió alguna vez de su interior?
¿Quién no fue por momentos impertinente? ¿Quién no fue por momentos irreconocible?
¿Quién no se arrepiente de afirmaciones que realizó con convencimiento, con vehemencia? ¿Quién no piensa en muchos asuntos de forma distinta a como pensaba en otro tiempo?
¿Quién no sabe del sabor de la malicia? ¿Quién no obvió coyunturalmente la nobleza de espírtu, la responsabilidad, la dignidad, la educación, la estética? ¿Quién no ejerció alguna vez la vanidosa arbitrariedad, la torva crueldad? ¿Quién no fue egoísta? ¿Quién no codició? ¿Quién no abandonó a su suerte a alguien que le necesitaba? ¿Quién no fue prisionero de la pereza, del ansia o de la ira? ¿Quién no ha deseado, siquiera por un segundo, que alguien se muriera? ¿Quién no ocasionó dolor? ¿Quién no juró en vano? ¿Quién no ha sido alguna vez cobarde hasta la vergüenza? ¿Quién no ha estado enamorado de quien no debía? ¿Quién no se olvidó de forma provisional de quien más amaba? ¿Quién no escogió fatalmente en alguna oportunidad? ¿Quién no estuvo a punto de morir por una estupidez? ¿Quién no se ha sobrepasado con cualquier sustancia más allá de lo recomendable? ¿Quién no asumió alguna vez sin cuestionamientos lo que dictara la corriente, fuera esto lo que fuera, a pesar de las consecuencias que trajera ese dictado, esa dirección?
¿Quién no tiene sus secretos? ¿Quién no tiene sus excusas?
¿Quién no ha engañado? ¿Quién no se engaña? ¿Quién no traicionó las expectativas? ¿Quién no se traicionó?
¿Quién no se ha ofrecido públicamente como ejemplo moral?
Rasquen debajo del retrato y verán:
Seres humanos, procesos complejos,
y tú,
construyendo tu propia lectura, humana, compleja.
***
Todo en perfecto desorden
El otro mundo estaba aquí, fue aquí.
Todo era en un desorden perfecto, preso como de una ley poderosa, desbordándose en un nuevo equilibrio que se percibía en cada corazón.
Éramos dueños del tiempo porque el tiempo nos poseía, éramos todo porque no éramos nada, como si fuéramos desde el principio.
No temíamos entonces el fin, porque no había fin.
Sin razón, de pronto, como si se abriera una puerta invisible, todo fue aparición, el paisaje era perfecto para los héroes, resplandecía cada cual, desconocidos jugando, conociéndose.
La verdad, otra verdad, estalló por todas partes, estaba en todas partes.
Era parecido al amor,
|
ahora me doy cuenta, aquel intervalo en que fuimos multitud y osadía, aquellos instantes de plenitud enigmática, libre, gozosa, aquel viaje a otro mundo en este mundo.
***
Furtivos
Contamos la desaparición como quien cuenta un eclipse, pero lo desaparecido no volverá.
La vida es irrepetible.
Nos estamos quedando solos para siempre.
Somos moradores del tránsito. Caemos de instante en instante.
Hay quien mira y solo ve cenizas. Hay quien mira y solo ve el fuego.
Yo quisiera tener en cada amanecer unos ojos nuevos.
Aguanta, corazón mío, resiste a este temporal. Aguanta, corazón mío. Que un tiempo nuevo vendrá y lograremos vivirlo en paz y con libertad.
Somos moradores del tránsito. Caemos de instante en instante.
Abrimos los ojos para no ver nuestra oscuridad.
Al calor de la candela, nos juntamos los cabales, al calor de la candela. Y contando nuestras verdades y cantando nuestras penas espantamos soledades.
Vuelve a suceder. Un día sustituye a otro día.
Vuelve a suceder. Otra vez más algo nos perdona.
***
Interludio
A veces sucede. Algo quiebra el mecanismo cotidiano de la desolación y sucede. Se despista la terca ley de la distancia y dos cualesquiera se encuentran, sin saber cómo, sin casi pretenderlo. Conversan, se ríen, se sorprenden de no desconfiar en absoluto, se entregan a lo que van inventando como si estuvieran protagonizando el Génesis. Todo es muy extraño, piensan para adentro en los raros momentos en que se les aparta la alegría porque vuelve a asaltarles la costumbre. Pero el milagro sigue. No detienen el juego por ahora. Pasean, deletrean el alfabeto de su inocencia, balbucean sus nombres nuevos, sus sueños viejos, cantan estribillos de canciones tontas y les parece extraordinariamente divertido, se olvidan de comer, hablan sin parar de la hermosura, se conmueven en cada uno de los silencios. Suele haber en estos casos una ciudad que va dando pasos lentos hacia la noche y luego pasos un poco más rápidos hacia el alba. El alba mientras tanto aguarda tranquila, en su sitio, con su guadaña.
***
Un alivio en el régimen del temor
Algo está a punto de aparecer: un destello a través de un agujero en las nubes, espontánea rebeldía, un espacio para nosotros, una suerte de comunidad.
Habremos de atravesar caminos fragosos, acosados por vegetación sin fruto, propicios para la asechanza, el hambre y el daño, pero eso será mañana.
En el futuro tendremos que soportar absurdos, delirantes epitafios, pero ahora, mira, algo acontece.
***
Hospitalidad
La risa huele a raíz y a cielo despejado, sabe todo lo que saben las luciérnagas. La risa hace volar las cometas graves del sueño en voz alta, desmandadas. La risa es una comarca sin gobierno, un barco cuya tripulación es el olvido. Hay lugares sin daño. Allí somos grumetes de barcos de papel que construimos en la infancia. Allí se verifica que el mundo tiene dimensiones de verano, el mismo tacto que la música. En una casa enorme con todas las puertas abiertas hubo una pausa, una paz, un acuerdo, un manojo de alegrías juntas. Fuimos todos entonces madera del mismo árbol que nadie, nunca, conseguiría talar.
***
El teléfono de la esperanza —¿Hay alguna manera de ganar? —Creo que, a lo sumo, se llega a perder lentamente. (De la película Retorno al pasado, de Jacques Tourneur, 1947) . No puedo engañarte:
todo está lleno de trampas. El honor y el orgullo son una ficción. No hay regreso.
Audaces exploraciones acabaron en el cementerio marino.
Quienes se educan en la fechoría y en la insensibilidad incrementan notablemente su eficiencia en las tablas de rendimiento.
Sócrates bebe cicuta en cada reencarnación.
No puedo engañarte: los profesionales de la mentira se llevan el trabajo a casa. No puedes hacer casi nada contra la miseria. Todos sabemos justificar el mal.
No quiero engañarte: hay antiguas argucias y nuevas artimañas para las mismas tristes traiciones.
La humildad y el agradecimiento, la generosidad y la empatía, no son fáciles de encontrar.
Se envían y reciben chantajes y amenazas constantemente. Componemos un puzle de piezas que no encajan. Resulta sospechoso abogar por la misericordia.
No sé engañarte: las palabras no te retornarán un cuerpo. La razón es impotente ante la demencia. Una distracción y todo es distinto.
La soledad puede ser espantosa. La angustia puede ser espantosa.
Casi todo el mundo habla para sí.
Si estás tan sólo un minuto y medio sin respirar, te mueres.
***
Mi escritura es un trabajo que se basa en el deseo Mi escritura es un trabajo que se basa en el deseo (Abdelkebir Khatibi)
He visto pájaros volar buscando el vuelo, he visto nombres pronunciados por árboles, he visto sombras lapidarias proyectándose sin cantería.
He visto perros perplejos, he visto aguas incorruptibles.
He visto correspondencias interminables.
He visto casas flexibles, vivo en una cámara de combustión.
He visto una fastuosa colección de ternuras. He visto puentes hermosos a todas horas. He visto abriganzas, comparturas, hermaneceres.
He visto a la embajada del sueño combatir el miedo y sus delirantes tarjetas de visita.
He visto una sola orilla con dos ríos.
He visto cómo tu mirada encendía el horizonte. He oído maullar en tus ojos gatos de luz.
Todo el que juega se la juega. Todo el que canta se da cuenta.
Brillamos. Urgentes. Fugaces. Brillamos.
***
Ahora
Valoramos el extraño voltaje de las palabras, sus repercusiones, sus puntos de ignición.
Un verso es un lugar nuevo bajo el influjo de una gravitación antigua.
Poesía es lo que está sucediendo realmente.
Cada poema es un viaje.
*** Tercer informe // 7
¿Qué es lo que deseamos? Lo imposible, lo maravilloso, la magia, lo que es sólo un sueño. Deseamos los límites, deseamos lo que ya tenemos y no sabemos que tenemos, deseamos jugar. Deseamos resolver enigmas, empezar de nuevo. Deseamos volver a entonces, justo a ese entonces. Deseamos la belleza. Deseamos la justicia. Deseamos reír. Deseamos el olvido. Deseamos, a veces, simplemente algo mejor. Deseamos lo que se oculta, lo que no sabemos. Deseamos amor. Deseamos seguir. Tenemos derecho a equivocarnos y a cambiar.
***
Preguntarse por la libertad es preguntarse por la longitud de la valla y sus hendiduras, por quiénes son los vigilantes, por quiénes quieren pasar al otro lado. Avanzan: sepulcros a merced de la corriente. Avanzan: como avanza el silencio. Como se pudre un cadáver.
***
Consejos
No te confíes al pulso de un cirujano epiléptico; no rellenes el formulario de la libertad; no cuelgues tu soledad acuática en sus cables eléctricos. No te sientas ajeno o inmune: aunque no entiendas de electricidad puedes electrocutarte. No acudas a sus ceremonias, no cedas, no te rindas, no te mueras. No seas alfiler contra los tuyos, ni bota negra, ni bolsa de supermercado. No hieras en el camino: muestra la rosa, no las espinas. No te tomes demasiado en serio. Viaja mejor sin guía: la vida es juego sin instrucciones. Y sobre todo no sigas consejos: todos los consejos son inútiles, pérdidas de tiempo, mentiras.
***
Somos eternos en cada decisión
I
Es la tierra, son los lobos, es la luna. Tus pies en este barro. Tus pies. Este barro.
II
Ya casi no pisamos tierra, pisamos nombres, cifras, y eso no es caminar. ¡Tan lejos de tanto que está tan cerca! Cada día acontece la expulsión del paraíso.
III
Hay que confirmar el mundo en todos sus extremos, acariciar cada cosa para comprobar que está en su sitio. Destituidos del verbo libertad, despojados de vivencia, somos seres sin hogar posible, perros famélicos que escarban, desesperados, en una sepultura.
***
Criaturas
Hay palabras que van y vienen de uno a otro lado casi sin notarse, como la luz unta el día, cumpliendo un pacto antiguo.
Hay palabras que languidecen igual que amores que decaen, tristes, en anemia o burocracia, fatigados de pérdida.
Hay palabras que se comprenden en los severos dominios del invierno, palabras malheridas, infaustas cortesanas en los fueros de un rey cruel.
Hay palabras como fúnebres farsas o sombras sin figura o guiñapos en las fauces de cachorros, palabras vencidas por su propio veredicto igual que barcos que tan sólo trasladaran enfermedades infecciosas de isla a isla.
Hay palabras que huyen en barcazas de ciprés por el río de la misericordia, audaces, prófugas, sin reposo.
Hay palabras como peces turbios en un lago de dolor cristalino. Hay palabras dulces masticando sal.
Hay palabras que son cisnes nadando aguas extintas. Hay palabras como hormigas en el mar que intentan alcanzar la tierra.
Hay palabras imantadas, clérigas de arcaicos saberes, muy turbadoras palabras con alas de perro, tan diestras en hablar desde otro tiempo y nacer en este instante.
Hay palabras que golpean tenaces la puerta de tu casa con la sombra de sus puños. Insisten, como la lluvia sobre las lápidas insisten, precisas, feroces.
Hay pecios del ruido del mundo, palabrería.
Hay palabras como palomas que se disputan migajas de este cielo. Hay palabras con nariz de payaso, palabras como gafas de ver.
Todas, todas ellas devoran implacables, cruciales, el país de lo sin nombre, todas imponen su presencia arrogante, convierten el oro del misterio en piedra pura.
***
Cada corazón en el filo
¿Adónde huir? ¿Adónde los endemoniados?
¿Qué refugios, qué búsquedas, qué siembras? Predican niebla y desesperaciones,
¿Qué protege, anida, salva? Propagan estigmas y crueldades,
¿Cómo la resistencia? En mitad de la guerra estudiar la trayectoria de cada bala.
¿Cómo encontrar las palabras necesarias para decir?
Cuando las luces se apagan todos sueñan con un motín de mariposas, con luces encendidas.
|
Para dar tú opinión tienes que estar registrado.