|
Si se sube al andamio
y le dan convulsiones ningún escritor va a contar su historia
porque la literatura, casi siempre, deja caer una sábana sobre el cadáver de los obreros muertos
así nadie sufre ni se entera ni se quiebra el papel con historias poco interesantes para la gente que se regodea en la puerta de las facultades o en la Fnac
la literatura
casi
siempre
(he dicho casi siempre por temor a que nadie lea nunca este poema)
olvida contar las convulsiones de nuestra clase social.
***
Yo nací un día en que el peset estaba lleno y mandaron a mi madre a otro hospital como si hubiese ido a pedir mesa a un restaurante y no tuvieran sitio libre.
Mi infancia me tintó las pupilas de blanco y negro igualitas al uniforme de los camareros que a todas horas de blanco y negro pasaban por delante de mis ojos.
Me convertí en equilibrista de las barras y mamá con cara de camarera
con cuerpo de camarera con manos de camarera me levantaba a pulso para que viese cocer el arroz.
El presente es un pozo confuso donde habita la niña que fui y mi conciencia de clase.
Por culpa de sus gritos nunca duermo ni me adapto.
***
Puede que los escritores se hayan pasado la vida hablando sobre la muerte pero a mí nadie me dijo que nos la habían robado los dueños de los tanatorios
miro desde el sofá hacia el ataúd abierto entra una mujer con tacones y pregunta si podemos firmar los papeles que certifican la muerte de un ser querido
pienso en el tiempo que se ha tardado en tejer ese sistema perverso de burocracia y muerte y en el tiempo que se ha tardado en naturalizarlo, cómo hemos sabido que no podemos quitarle a esa señora los tacones y sacarla de allí a golpes
porque la rabia de la muerte y el dolor porque la rabia de la muerte y el dolor no debería tener barreras burocráticas firmas papeles ingresos notarios ¿de qué color van a querer ustedes el ataúd? tenemos tres modelos preciosos…
ocupo el último banco de la sala lloro le cojo la mano a mi madre, pero por debajo de la tristeza aflora un sentimiento de rabia
es mi primer entierro
la llegada a la vida adulta me muestra que hemos perdido el derecho a elegir cómo decimos adiós.
***
Se acerca tormenta el iris me arde enquistado de dolor y tengo el cuello como acero duro de piedra tieso el cuello como acero desde que firmé el contrato la respiración cortante mi cuerpo un montón de hormigueros por donde no sale el aire ganarse la vida significa trabajar doce horas tener algo en el bolsillo no dormir en la calle el autobús por mi barrio no pasa con frecuencia a las seis de la mañana ganarse la vida decir ganarse la vida significa regalársela a otros y luchar por volver a conseguirla con el cuello duro hinchado tieso de ansiedad como un corredor de fondo exhausto las pupilas dilatadas aquella travesía era un engaño financiado por BBVA desde que firmé el contrato se acerca tormenta y apenas puedo moverme.
***
A las compañeras de Voces del Extremo
Nací en el extremo en el extremo de la barra del bar en el filito al borde del abismo de la fregona de mi madre nací en el extremo y en el extremo crecí me hice mujer libre oyendo los lamentos de las viudas en el barrio los hombres se nos mueren por el amianto que hay en la fábrica y el colegio mi colegio público en el extremo del mapa donde a nadie molestamos nací en el extremo y en el extremo crecí mirando el mundo la porquería los sueños con grietas grietas grietas las abro con mis manos con las suyas uñas largas carcomidas abren grietas en el suelo del capital tengo que nombrarlo para que suceda en el poema tengo que nombrarlo para que suceda en el extremo mi voz suena libre grande colectiva nuestras voces suenan como la tribu como flamenco a media noche retumba en mis sienes el anhelo de una vida nueva de un mundo extremo hecho con trocitos de extremos sin centro como un caleidoscopio hay noches con estrellas en un patio andaluz donde las niñas cantan revolución revolución hasta la luna nací en el extremo y en el extremo crecí mirando de reojo la literatura desconfiando siempre de aquel libro que viene sin cuerpo detrás y se olvida que la poesía es primero abrazo toca tócame y luego texto mira mírame nací en el extremo y contra todo pronóstico lo desplacé abrí grietas grietas grietas caminando por el centro de las ciudades soy un extremo que abre posibilidades y os busca soy una extremidad con afán de reventar el mundo que conocemos.
***
Se nos cae la cara al suelo cuando nuestras madres se ponen a recordar y hablan en voz alta sobre las personas que ya no están cerca y que más bien están del lado de allá del otro lado poco importa mi jornada laboral cuando con la fregona entre las manos repasa las líneas del piso y dice el cáncer se ha llevado a la mitad de la familia y la otra mitad está repartida por el mapa como migas de pan que buscan volver a ser hornada que buscan volver a encontrarse entre los huecos de la necesidad económica llamémoslo exilio ya que nos llamaban xarnegos ¡xarnegos! a nosotros andaluces de Jaén aceituneros nocivos para el sistema cuando supura la conciencia de clase por los poros el cáncer dice el cáncer se ha llevado a tanta gente la miro de reojo en el balcón de enfrente se suicidó un vecino a las 6.05 de la madrugada ochenta y dos años a la espera de una operación en la cadera a la espera se quedó mirando imagino cómo brillan las aceras del barrio cuando amanece y emprendió un camino que no tiene retorno en caída libre contra el abismo se suicidó un vecino esta mañana poco importa mi jornada laboral del lado de acá he necesitado leeros a todas para sentirme en casa para tener relato he necesitado escucharos a todas para poder escribirme y escribirnos al mismo tiempo entre tanta enfermedad tanto ayuno tanta noche eterna y tanto llanto mi madre cuida de mi prima vigila su embarazo lo protege la miro de reojo terminamos de fregar y me pregunto qué vamos a decirle a ese niño cuando llegue si se nos cae la cara al suelo todavía siempre que nuestras madres nos hablan de la muerte.
***
Estábamos mezclando alcohol y ansiolíticos porque nuestros amigos enfermaban y se morían como ocurrió antes con padres, abuelas, vecinos como ocurrió antes con los ancianos del barrio los que poblaban los bancos de madera al lado del contenedor de basura y pelaban pipas con la dedicación de los orfebres todo aquello del incendio interior la autodestrucción las noches llenas de lagunas los gritos también las carcajadas rompiendo mandíbulas los secretos en voz baja dentro del cuarto de baño la música altísima las ventanillas del coche bajadas los vasos rotos por el suelo la necesidad de besar otros cuerpos sin importar edades ideologías solo caras bonitas a la luz de la luna todo aquello del incendio interior sucedía ahora lo sé por la cercana presencia de la muerte y el pensamiento constante de sabernos fantasmas en un mundo de ausencias en un sistema donde ninguna sobreviviría así que por lo menos por lo menos dejábamos que la cabeza volase hacia otros lugares donde a ratos ya no éramos hijos de la precariedad el desconsuelo herederos de todas las barreras y las lamentaciones estábamos mezclando alcohol y ansiolíticos en el maletero de un coche azul oscuro cuando alguien dijo a mi padre mañana le dan los resultados de la biopsia
voy a llegar sin dormir.
***
El cáncer nos ha dejado la casa vacía sin un lugar donde agarrarnos pienso que no verás crecer todo tu esfuerzo ni a tus hijos ni a nosotros que te quisimos como a un padre siempre
hay un hueco en el centro del salón que no se ve pero cuando me siento ahí justo ahí me cuesta respirar y la ansiedad me llena el pecho de recuerdos
El cáncer nos ha dejado al casa vacía y a mí casi casi sin nada que decirnos.
***
Las amas de casa empiezan a hacer la comida a las ocho de la mañana como un ritual que se prolonga casi hasta la cena son las once aquí en el poema y huele a lentejas a caldo de pollo a guiso desde cada ventana se percibe con varias horas de antelación la dieta semanal de los vecinos
***
He visto encenderse las luces de la galería he pensado en cuánto esfuerzo le costó a mi madre reunir dos mil euros para pagar con un sobrecito blanco entre las manos mi primer coche: un Hyunday Getz color azul de segunda mano sin aire acondicionado cuántas veces tuvo que cobrar mi madre su pensión para alcanzar a pagar el coche para darme aquello que me permitiese sortear las fronteras del barrio los trayectos infinitos dentro del autobús cabezas apoyadas contra el cristal traqueteante los brazos puestos en cruz sobre bolsos y mochilas
He visto encenderse las luces de la avenida he escrito esto para no olvidarlo
he pensado en
el esfuerzo de las madres en el sacrificio constante por financiarnos las maneras de huir del destino en que nos parieron
***
la vida y la muerte
Leo Simón la última novela de Miqui Otero habla de un niño catalán del extrarradio pura clase obrera que se cría en el bar Baraja entre fritos y taxistas Cojo el móvil para escribirte: “Vas a alucinar, este tío parece una versión renovada de Marsé”, después recuerdo que hace dos días exactamente estuvimos llorándote en un tanatorio apartado en el polígono que hay junto a mi barrio Así desarmada subo con el dedo por la conversación y leo uno de tus mensajes previo al periodo de hospital mandando amor y buenos deseos para una tesis doctoral que terminé en cuarentena Entonces pienso en las cosas inacabadas que dejas por aquí en todo lo que tu marcha interrumpe en la pasión que le ponías a unos proyectos que se frenan de golpe como los coches tuneados de los quinquis quemando rueda con el freno de mano temblando la revista los poemas las clases y esa investigación sobre los chicos que poblaron las periferias y perdieron el rumbo entre mentiras drogas operaciones policiales orquestadas por un Estado clasista y asesino la revista los poemas las clases tu vida con Tere los niños que no vinieron pero a los que todos poníamos ya cara y gestos y nombres No sé cómo hablar de todo lo que no ha sucedido solo sé que nombrarlo nos permite tenerlo presente y recoger de alguna forma los pedazos de vida que dejaste la ilusión incontrolable y esos buenos deseos que están contigo ahora en el pabellón más alto del mundo
***
|
Que nadie hable de revolución
Tengo una rabia dentro que no me deja fijarme en la forma del poema como debería, como dicen los académicos que debería, es una rabia que me desborda me envuelve me aprisiona una rabia que nace de vuestras palabras y llega hasta las mías para doblegarlas hacerlas pequeñas maltratarlas Esta no es mi revolución le digo a mi madre la de aquellos que se comprometen con lo íntimo con lo sensiblero lo cursi la de aquellas mujeres que temen abrir la palabra ‘feminismo’ para que nos llene la boca de colectivos de pluralidades de mujeres libres esta no es mi revolución la del ordenador con trabajo nada estimulante la del escritor comprometido con su teclado la de lo íntimo la de lo intimísimo tanto tanto que acabamos comprometidos solo con el pijama y la película porno de la ventana superior derecha esta no es mi revolución por eso temo que hayamos desgastado la palabra para aludir a realidades nimias a escenarios controlados a represiones poéticas y políticas
toda revolución debe romper con los límites que se le imponen y tú no rompes nada salvo relaciones amorosas y esquemas métricos
Tengo una rabia dentro que no me deja fijarme en las aristas del poema como debería, como dicen los académicos que debería, ahora no hablo de relaciones fallidas se me marchó el novio lejos pero tiramos adelante, no hablo de estrés laboral ni del riesgo que corremos en los ginecólogos cuando nos abren de piernas, no hablo de sistemas sino de posibilidades tengo una rabia dentro que no me deja estar que no me deja ver intransigente demagoga están banalizando el trabajo de mi madre las hernias de su espalda la artritis prematura y la vergüenza de llevar libros de texto de segunda mano intransigente demagoga panfletaria esta no es mi revolución
Que nadie hable de revolución en la poesía si no somos capaces de imaginar alternativas vidas desgajadas de aquello que nos embrutece que nadie hable de revolución en los poemas si están cobrando del Estado su escritura
***
hay un túnel enorme y oscuro por el que camino desde hace años un túnel donde nunca vemos la luz porque el gobierno usó bombillas LED para iluminarlo pero olvidó pagar el recibo antes de meternos a todas dentro dentro dentro del túnel enorme tengo frío cada noche coge una chaqueta que luego refresca decía mi madre y pienso en sus placeres los que ya no existen porque vive dentro de la lavadora y las bayetas baratas con las que limpia y se intoxica cada semana la lucha de clases no existe porque perdimos la batalla dentro de este oscuro túnel enorme tropiezo entra una tormenta por sus ranuras la lluvia me corta los pechos y el vientre tú no traigas hijos a este mundo que luego no podrán pagar tu tumba y los tendrás de camareros costeando un ataúd marrón oscuro oscuro como el túnel por el que camino desde hace años buscando un lugar donde sentarme abrir puertas besar bocas sin temor a la pérdida ¿de cuántas rupturas has salido ilesa? aquí no amanece y yo adolezco de piedras en el riñón así que cada vez camino más despacio pensando en los niños de África, las violaciones, los abortos, el síndrome de Rett, la propaganda, el eterno debate entre comunistas y anarquistas, tu cuerpo aparece dentro de una oscuridad política que me intoxica ya no hay segundas oportunidades cuando nos falla el deseo dijiste ¿Hay alguien más aquí adentro? llego tarde huyen corren marchan cuando hablo en voz alta nadie me enseñó la métrica ni las reglas del diálogo la ideología en las aulas es un contagio al que todos temen pero eso no nos mantiene calladas solo indefensas con los nervios de punta la autoestima comida ¿cuánto tiempo más aguantarás? ¿Hay alguien más aquí adentro? ayúdame no te escondas dentro del poema que eso es lo que quieren.
***
Delante del espejo respiro delante del espejo respiro respiro respiro firmé el contrato y vino la ansiedad para calarme hasta los huesos delante del espejo tengo la cara de un perro abandonado a medianoche que no sabe si salir corriendo detrás de los camiones o empezar a morder la cabeza de los conductores delante del espejo respiro delante del espejo
no es verdad que respire se me olvidó cómo hacerlo
***
Escribo por no pegarme un tiro en la boca Y hasta escribir se ha vuelto a veces un tiro en la boca (Antonio Orihuela)
Como las pesadillas se han vuelto una rutina he comenzado a escribir
hoy he soñado que mi madre lloraba después de leer este poema y enterarse de que su hija no es feliz aunque lo intente
No quiero un hijo triste de ninguna manera no yo no quiero una hija triste aunque eso me cueste la vida no me importa si entráis en la Universidad o servís mesas como yo porque sé que todos al final somos esclavos lo que no quiero lo que no quiero es un hijo triste porque eso no podría perdonármelo
***
Lo más peligroso que podemos hacer en un sistema donde todo colapsa es imaginar formas de vida alternativas. La destrucción sí, pero después debe haber algo más.
Antonio dijo No destruyas sin antes ser capaz de construir alternativas la crítica es sencilla pero el mundo el mundo nuevo debemos pensarlo también besarlo darle forma acariciarle los bordecitos encender hogueras desnudarnos las unas a las otras cuidar el pan de los enfermos o no tenerlos llamarnos con otros nombres otro lenguaje abrirnos la cabeza como quien desenrosca una tuerca y colocar ahí en el centro de la incertidumbre mundos nuevos madres de manos suaves niños con voz nasal otra poesía en el recreo otra poesía otra no destruyan sin antes ser capaz de construir alternativas porque entonces qué haremos con el desierto las cárceles quemadas escombros de hoteles lujosos inundando las playas barcos hundidos con seda cara exterminando delfines clínicas privadas desvalijadas ejércitos patas arriba Alicante arrasado por un batallón de banderas descolgadas huracán de ayuntamientos cajas fuertes entreabiertas en la puerta de guarderías privadas entonces qué haremos con el horror de los restos si lo llena todo y no hay salida no hay posibilidad de movimiento Antonio dijo escribe inventa imagina imagina imagina para que cuando llegue el día nuestra imaginación haya prendido la primera mecha
***
He visto las ciudades arder y bajo la ceniza rastros de un mundo nuevo rostros de mujeres en las calles plazas parques avenidas barrios periféricos la Historia hecha con los cuerpos en un tiempo presente ahora recuperado
***
Mis vecinas juegan al parchís lo escucho por la galería escribo sobre conciencia de clase y me imagina al mismo tiempo tocándote las piernas la cadera dejando mi cabeza en el hueco de tu vientre mientras el traqueteo de las fichas se interrumpe alguien pregunta por el hombre de pelo blanco que murió hace un mes sobre la enfermedad se habla bajito suenan otra vez los cubiletes cáncer de pulmón y una hipoteca son motivos suficientes para dejar el barrio de forma indefinida cuerpo inerte cuerpo enfermo cuerpo sin deseo dijeron de pasada las nubes tapan el hueco de la galería escribo a tientas sobre las hojas así apenas se ve lo que escribo lo que aprendí lejos las nubes nos dejan casi a oscuras pierdo el hilo de mis pensamientos alguien tira el cubilete ¡me cuento veinte! gritan paro le saco punta al lápiz con la imaginación vuelvo a tocar tu espalda y bailamos toda la noche ha comenzado a llover se ven los rayos las gotitas afiladas en el quicio de la ventana las cuerdas de tender chirrían frenéticas mientras las mujeres se avisan las unas a las otras hay una partida de parchís a medias la lluvia ya no deja que se escuche nada por la galería
Le prendieron fuego a una mujer en el barrio justo al lado de la cabina telefónica que no funciona desde hace más de diez años la cabina en la que cada tarde al ir hacia el colegio metíamos los dedos con fuerza deseando encontrar monedas que luego perdíamos entre las costuras del pantalón llevaba puesta una falda o eso dicen los vecinos la madrugada en que le prendieron fuego a una mujer en el barrio la madrugada en que dos jóvenes agarrados a la moto creyeron ver una hoguera que gritaba pidiendo auxilio
la mujer convirtió el llanto en un aullido y la luna se cayó de pronto el barrio quedó a oscuras
ella convertida en faro
***
I La ciudad se llenó de huracanes sin nombre que buscaban la puerta de salida
II En mis ojos conviven huracanes que salen a encontrarte y arrasan la ciudad de madrugada
III Desde que te fuiste el huracán se volvió indómito indócil desagradecido se volvió tormenta y estruendo arrasó las calles incendio ciudades enteras también cuerpos de otros hombres y mujeres cercanas también manos piernas bocas vientres desde que te fuiste el huracán es el hogar de los arrepentimientos las noches con forma de callejón sin salida los dolores de cabeza el descontrol las adicciones la huida hacia adelante desde que te fuiste el huracán se volvió indómito me rompió el pecho y corrí tras él.
***
Hay una enfermedad y hay una muerte alojadas en el centro de todos nuestros cuerpos que dan el pistoletazo de salida a la vida adulta la que comienza primero con las facturas, el desempleo, la ansiedad hay preguntas hay dudas hay temores y hay miedos provocando insomnio y desequilibrio a partes iguales en el interior de una manada que palpita de dolor hay también canciones que ya no podemos escuchar sin rompernos del todo hay fotografías con la fuerza de los terremotos y espacios donde al mirarlos aparece siempre una silueta grande con chupa de cuero y cadenas que sonríe y sonríe y sonríe hay una enfermedad y hay una muerte alojadas en el centro de todas nuestras vidas adultas pero aún no hemos aprendido a caminar con ellas aunque la silueta insiste y sube el volumen de la radio y sonríe y sonríe y sonríe.
***
La muerte de Tony nos obligaba a un agradecimiento propio hacia la vida a ese darlasgracias por seguir aquí y no haber sido víctimas de la enfermedad dar las gracias por dejar que el sol nos tocase la cara por poder comer paella los domingos coger el coche hacer deporte caminar por el barrio besar a otras personas
escribir poesía
su desaparición debía hacernos valorar cada gesto cotidiano
pero
pero no fue eso lo que sucedió
porque en todas nosotras nació el desconsuelo y la sospecha de estar ahora en el centro de la diana
podría haber sido yo cuándo me pasará cómo será qué menú habrá en el hospital estarán mis padres cuidando de mí en ese momento podría haber sido yo podría haber sido yo podría haber sido yo
la muerte de Tony trajo consigo no la consigna cínica del aquí y ahora gracias sino la liberación de los huracanes la llegada del miedo a irnos también nosotras en cualquier momento.
***
Aquí donde recito mi madre nunca entra por eso el poema me separa de todo lo que soy
|
Para dar tú opinión tienes que estar registrado.