"Poesía desde el dolor y la rabia

2026-02-08

Ángela Martínez

Dice de Ángela el crítico Alberto García Teresa: Su escritura nace del dolor y de la rabia, y se extiende con la ferocidad de quien sabe que la literatura constituye un campo de batalla ideológico para quienes se les ha robado la voz. 


Y, en efecto, la valenciana Ángela Martínez Fernández, hija de migrantes jaeneros instalados en la periferia obrera, educada en un colegio público con los techos llenos de amianto y en la universidad pública también, tras rechazar el espacio académico y cultural burgués, se ha consolidado como investigadora especialista en las narrativas obreras habiendo escrito artículos sobre las mismas, teatro, memoria histórica, mujeres en las cárceles, ensayos, así como también novela y narrativa infantil. Pero también ha escrito poesía, la cual se ha negado a publicar hasta que se decidió al fin, en el pasado año, a presentar el poemario Huracanes en la periferia donde ha reunido los textos que tenía repartidos en antologías y espacios de resistencia como los encuentros Voces del Extremo, obra esa en la que explora temas como la desigualdad, la justicia social y el dolor vital desde una voz que nace de los barrios obreros. Y toda ella mezclando armónicamente poesía y prosa sin solución de continuidad. Todo un placer de lectura.


En las propias palabras de Ángela:


Este poemario no es un catálogo de habilidades literarias, sino un territorio desde el que narrar las experiencias de la enfermedad y la muerte en el interior de una familia de clase obrera.


Estos poemas ya han sido acompañados por gente generosa que ha compartido no solo el dolor, sino también la rabia, y esa sensación de sentirnos cerca por el origen de clase que nos vuelve comunidad. Durante los años que ha durado la escritura, supe que el sentido de los poemas estaba en su lectura en voz alta...


Ella (su editora) hablaba sobre la necesidad de okupar la literatura. Okuparla, también, con nuestros duelos y nuestras enfermedades -muchas de ellas provocadas, precisamente, por nuestra propia condición de clase-, no como un gesto de derrota, sino como una manera de complejizarnos, de sacar la rabia y de colocar sobre la mesa esa línea que lo sigue dividiendo todo, incluso cuando enfermamos y nos morimos.


Pues esta selección de sus poemas espero que os dé pie a profundizar más en la escritura poética de Ángela:

Si se sube al andamio

y le dan convulsiones
ningún escritor va a contar su historia

porque la literatura, casi siempre, deja caer una sábana
sobre el cadáver de los obreros muertos

así nadie sufre
ni se entera
ni se quiebra el papel con historias poco interesantes para
la gente que se regodea en la puerta de las facultades
o en la Fnac

la literatura

casi

siempre

(he dicho casi siempre por temor a que nadie lea nunca este poema)

olvida contar las convulsiones
de nuestra clase social.

***

Yo nací un día en que el peset estaba lleno
y mandaron a mi madre a otro hospital
como si hubiese ido a pedir mesa a un restaurante y no tuvieran sitio libre.

Mi infancia me tintó las pupilas de
blanco y negro
igualitas al uniforme de los camareros que a todas horas de
blanco y negro
pasaban por delante de mis ojos.

Me convertí en equilibrista de las barras
y mamá
con cara de camarera

con cuerpo de camarera
con manos de camarera
me levantaba a pulso para que viese cocer el arroz.

El presente
es un pozo confuso donde habita la niña que fui y mi conciencia de clase.

Por culpa de sus gritos
nunca duermo
ni me adapto.

***

Puede que los escritores se hayan pasado
la vida hablando sobre la muerte
pero a mí nadie me dijo que nos la habían
robado los dueños de los tanatorios

miro desde el sofá hacia el ataúd abierto
entra una mujer con tacones y pregunta
si podemos firmar los papeles
que certifican la muerte de un ser querido

pienso en el tiempo que se ha tardado en tejer
ese sistema
perverso de burocracia y muerte y en el tiempo que se ha
tardado en naturalizarlo, cómo hemos sabido que no podemos
quitarle a esa señora los tacones y sacarla de allí a golpes

porque la rabia de la muerte y el dolor
porque la rabia de la muerte y el dolor no
debería tener barreras burocráticas
firmas
papeles
ingresos
notarios
¿de qué color van a querer ustedes el ataúd? tenemos tres modelos preciosos…

ocupo el último banco de la sala
lloro
le cojo la mano a mi madre, pero
por debajo de la tristeza
aflora un sentimiento de rabia

es mi primer entierro

la llegada a la vida adulta me muestra
que hemos perdido
el derecho a elegir
cómo decimos adiós.

***

Se acerca tormenta
el iris me arde enquistado de dolor
y tengo
el cuello como acero
duro
de piedra tieso el cuello como acero desde que firmé el
contrato la respiración cortante mi cuerpo un montón
de hormigueros por donde no sale el aire
ganarse la vida significa trabajar doce horas tener algo en el
bolsillo no dormir en la calle el autobús por mi barrio no pasa
con frecuencia a las seis de la mañana ganarse la vida decir
ganarse la vida significa regalársela a otros y luchar
por volver a conseguirla con el cuello
duro hinchado tieso de ansiedad
como un corredor de fondo exhausto las pupilas dilatadas
aquella travesía era un engaño financiado por BBVA
desde que firmé el contrato
se acerca tormenta
y apenas puedo moverme.

***

A las compañeras de Voces del Extremo

Nací en el extremo
en el extremo de la barra del bar en el filito al borde del abismo de la fregona de mi madre nací en el extremo y en el extremo crecí me hice mujer libre oyendo los lamentos de las viudas en el barrio los hombres se nos mueren por el amianto que hay en la fábrica y el colegio mi colegio público en el extremo del mapa donde a nadie molestamos nací en el extremo y en el extremo crecí mirando el mundo la porquería los sueños con grietas grietas grietas las abro con mis manos con las suyas uñas largas carcomidas abren grietas en el suelo del capital tengo que nombrarlo para que suceda en el poema tengo que nombrarlo para que suceda en el extremo mi voz suena libre grande colectiva nuestras voces suenan como la tribu como flamenco a media noche retumba en mis sienes el anhelo de una vida nueva de un mundo extremo hecho con trocitos de extremos sin centro como un caleidoscopio hay noches con estrellas en un patio andaluz donde las niñas cantan revolución revolución hasta la luna nací en el extremo y en el extremo crecí mirando de reojo la literatura desconfiando siempre de aquel libro que viene sin cuerpo detrás y se olvida que la poesía es primero abrazo toca tócame y luego texto mira mírame nací en el extremo y contra todo pronóstico lo desplacé abrí grietas grietas grietas caminando por el centro de las ciudades soy un extremo que abre posibilidades y os busca soy una extremidad con afán de reventar el mundo que conocemos.

***

Se nos cae la cara al suelo 
cuando nuestras madres se ponen a recordar y hablan en voz alta sobre las personas que ya no están cerca y que más bien están del lado de allá del otro lado poco importa mi jornada laboral cuando con la fregona entre las manos repasa las líneas del piso y dice el cáncer se ha llevado a la mitad de la familia y la otra mitad está repartida por el mapa como migas de pan que buscan volver a ser hornada que buscan volver a encontrarse entre los huecos de la necesidad económica llamémoslo exilio ya que nos llamaban xarnegos ¡xarnegos! a nosotros andaluces de Jaén aceituneros nocivos para el sistema cuando supura la conciencia de clase por los poros el cáncer dice el cáncer se ha llevado a tanta gente la miro de reojo en el balcón de enfrente se suicidó un vecino a las 6.05 de la madrugada ochenta y dos años a la espera de una operación en la cadera a la espera se quedó mirando imagino cómo brillan las aceras del barrio cuando amanece y emprendió un camino que no tiene retorno en caída libre contra el abismo se suicidó un vecino esta mañana poco importa mi jornada laboral del lado de acá he necesitado leeros a todas para sentirme en casa para tener relato he necesitado escucharos a todas para poder escribirme y escribirnos al mismo tiempo entre tanta enfermedad tanto ayuno tanta noche eterna y tanto llanto mi madre cuida de mi prima vigila su embarazo lo protege la miro de reojo terminamos de fregar y me pregunto qué vamos a decirle a ese niño cuando llegue
si se nos cae la cara al suelo todavía
siempre que nuestras madres
nos hablan de la muerte.

***

Estábamos mezclando alcohol y ansiolíticos porque nuestros amigos enfermaban
y se morían
como ocurrió antes con padres, abuelas, vecinos
como ocurrió antes con los ancianos del barrio
los que poblaban los bancos de madera 
al lado del contenedor de basura y pelaban pipas 
con la dedicación de los orfebres
todo aquello del incendio interior la autodestrucción las noches llenas de lagunas los gritos también las carcajadas rompiendo mandíbulas los secretos en voz baja dentro del cuarto de baño la música altísima las ventanillas del coche bajadas los vasos rotos por el suelo la necesidad de besar otros cuerpos sin importar edades ideologías solo caras bonitas a la luz de la luna todo aquello del incendio interior sucedía
ahora lo sé
por la cercana presencia de la muerte y el pensamiento constante de sabernos fantasmas en un mundo de ausencias en un sistema donde ninguna sobreviviría
así que por lo menos
por lo menos
dejábamos que la cabeza volase hacia otros lugares 
donde a ratos ya no éramos hijos de la precariedad el desconsuelo herederos de todas las barreras y las 
lamentaciones estábamos mezclando alcohol y ansiolíticos en el maletero de un coche azul oscuro cuando alguien dijo
a mi padre
mañana
le dan los resultados de la biopsia

voy a llegar sin dormir.

***

El cáncer nos ha dejado la casa vacía
sin un lugar donde agarrarnos pienso
que no verás crecer todo tu esfuerzo
ni a tus hijos
ni a nosotros
que te quisimos como a un padre siempre

hay un hueco en el centro del salón que no se ve pero
cuando me siento ahí
justo
ahí
me cuesta respirar y la ansiedad me llena el pecho de
recuerdos

El cáncer nos ha dejado al casa vacía
y a mí
casi
casi
sin nada que decirnos.

***

Las amas de casa
empiezan a hacer la comida
a las ocho de la mañana
como un ritual
que se prolonga
casi
hasta la cena
son las once aquí en el poema
y huele a lentejas
a caldo de pollo
a guiso
desde cada ventana
se percibe
con varias horas de antelación
la dieta semanal
de los vecinos

***

He visto encenderse las luces de la galería
he pensado en
cuánto esfuerzo le costó a mi madre
reunir dos mil euros para pagar
con un sobrecito blanco entre las manos
mi primer coche: un Hyunday Getz color azul
de segunda mano
sin aire acondicionado
cuántas veces tuvo que cobrar mi madre
su pensión
para alcanzar a pagar el coche
para darme aquello que me permitiese
sortear las fronteras del barrio
los trayectos infinitos dentro del autobús
cabezas apoyadas contra el cristal
traqueteante
los brazos puestos en cruz sobre bolsos y mochilas

He visto encenderse las luces de la avenida
he escrito esto para no olvidarlo

he pensado en

el esfuerzo de las madres
en
el sacrificio constante
por financiarnos las maneras de huir
del destino en que nos parieron

***

la vida y la muerte

Leo Simón
la última novela de Miqui Otero
habla de un niño catalán del extrarradio
pura clase obrera
que se cría en el bar Baraja
entre fritos y taxistas
Cojo el móvil para escribirte:
“Vas a alucinar, este tío parece
una versión renovada de Marsé”,
después recuerdo
que hace dos días exactamente
estuvimos llorándote
en un tanatorio apartado
en el polígono que hay junto a mi barrio
Así
desarmada
subo con el dedo por la conversación
y leo uno de tus mensajes
previo al periodo de hospital
mandando amor y buenos deseos
para una tesis doctoral
que terminé en cuarentena
Entonces pienso
en las cosas inacabadas que dejas por aquí
en todo lo que tu marcha interrumpe
en la pasión que le ponías a unos proyectos
que se frenan de golpe
como los coches tuneados de los quinquis
quemando rueda
con el freno de mano temblando
la revista
los poemas
las clases
y esa investigación
sobre los chicos que poblaron las periferias
y perdieron el rumbo entre mentiras
drogas
operaciones policiales
orquestadas por un Estado clasista y asesino
la revista
los poemas
las clases
tu vida con Tere
los niños que no vinieron
pero a los que todos poníamos ya cara
y gestos y nombres
No sé cómo hablar de todo lo que no ha sucedido
solo sé que nombrarlo
nos permite tenerlo presente
y recoger de alguna forma
los pedazos de vida que dejaste
la ilusión incontrolable
y esos buenos deseos
que están contigo ahora
en el pabellón más alto del mundo

***

 

Que nadie hable de revolución

Tengo una rabia dentro que no me deja fijarme en la forma del poema como debería, como dicen los académicos que debería, es una rabia que me desborda me envuelve me aprisiona una rabia que nace de vuestras palabras y llega hasta las mías para doblegarlas 
hacerlas pequeñas maltratarlas
Esta no es mi revolución le digo a mi madre
la de aquellos que se comprometen con lo íntimo con lo sensiblero lo cursi la de aquellas mujeres que temen abrir la palabra ‘feminismo’ para que nos llene la boca de colectivos de pluralidades de mujeres libres 
esta no es mi revolución
la del ordenador con trabajo nada estimulante 
la del escritor comprometido con su teclado la de lo íntimo
la de lo intimísimo tanto tanto 
que acabamos comprometidos 
solo con el pijama y la película porno 
de la ventana superior derecha
esta no es mi revolución por eso temo que hayamos 
desgastado la palabra para aludir a realidades nimias a escenarios controlados a represiones poéticas y políticas

toda revolución debe romper con los límites 
que se le imponen
y tú no rompes nada
salvo relaciones amorosas y esquemas métricos

Tengo una rabia dentro que no me deja fijarme en las aristas del poema como debería, como dicen los académicos que debería, ahora no hablo de relaciones fallidas se me marchó el novio lejos pero tiramos adelante, no hablo de estrés laboral ni del riesgo que corremos 
en los ginecólogos cuando nos abren de piernas, 
no hablo de sistemas sino de posibilidades
tengo una rabia dentro que no me deja estar que no me deja ver
intransigente demagoga están banalizando el trabajo de mi madre las hernias de su espalda la artritis prematura y la vergüenza de llevar libros de texto de segunda mano
intransigente demagoga panfletaria
esta no es mi revolución

Que nadie hable de revolución en la poesía
si no somos capaces de imaginar alternativas
vidas desgajadas de aquello que nos embrutece
que nadie hable de revolución en los poemas
si están cobrando del Estado su escritura

***

 hay un túnel enorme y oscuro por el que camino desde hace años un túnel donde nunca vemos la luz porque el gobierno usó bombillas LED para iluminarlo pero olvidó pagar el recibo antes de meternos a todas dentro dentro dentro del túnel enorme tengo frío cada noche coge una chaqueta que luego refresca decía mi madre y pienso en sus placeres los que ya no existen porque vive dentro de la lavadora y las bayetas baratas con las que limpia y se intoxica cada semana la lucha de clases no existe porque perdimos la batalla dentro de este oscuro túnel enorme tropiezo entra una tormenta por sus ranuras la lluvia me corta los pechos y el vientre tú no traigas hijos a este mundo que luego no podrán pagar tu tumba y los tendrás de camareros costeando un ataúd marrón oscuro oscuro como el túnel por el que camino desde hace años buscando un lugar donde sentarme abrir puertas besar bocas sin temor a la pérdida ¿de cuántas rupturas has salido ilesa? aquí no amanece y yo adolezco de piedras en el riñón así que cada vez camino más despacio pensando en los niños de África, las violaciones, los abortos, el síndrome de Rett, la propaganda, el eterno debate entre comunistas y anarquistas, tu cuerpo aparece dentro de una oscuridad política que me intoxica ya no hay segundas oportunidades cuando nos falla el deseo dijiste ¿Hay alguien más aquí adentro? llego tarde huyen corren marchan cuando hablo en voz alta nadie me enseñó la métrica ni las reglas del diálogo la ideología en las aulas es un contagio al que todos temen pero eso no nos mantiene calladas solo indefensas con los nervios de punta la autoestima comida ¿cuánto tiempo más aguantarás? ¿Hay alguien más aquí adentro? ayúdame
no te escondas dentro del poema que eso es lo que quieren.

***

Delante del espejo
respiro
delante del espejo respiro     respiro     respiro
firmé el contrato y vino la ansiedad para calarme hasta los
     huesos
delante del espejo
tengo la cara de un perro abandonado a medianoche que no
     sabe si salir corriendo detrás de los camiones o empezar
     a morder la cabeza de los conductores
delante del espejo
respiro
delante del espejo

no es verdad que respire
se me olvidó cómo hacerlo

***

Escribo
por no pegarme un tiro en la boca
Y hasta escribir
se ha vuelto a veces
un tiro en la boca
(Antonio Orihuela)

Como las pesadillas se han vuelto una rutina
he comenzado a escribir

hoy he soñado que mi madre lloraba
después de leer este poema y enterarse
de que su hija no es feliz aunque lo intente

No quiero un hijo triste de ninguna manera no yo no quiero
     una hija triste aunque eso me cueste la vida no me importa
     si entráis en la Universidad o servís mesas como yo porque
     sé que todos al final somos esclavos lo que no quiero lo que
     no quiero es un hijo triste porque eso
no podría
perdonármelo

***

Lo más peligroso que podemos hacer en un sistema donde
todo colapsa es imaginar formas de vida alternativas.
La destrucción sí, pero después debe haber algo más.

Antonio dijo
No destruyas sin antes ser capaz de construir alternativas
la crítica es sencilla pero el mundo
el mundo nuevo
debemos pensarlo también besarlo darle forma acariciarle
los bordecitos encender hogueras desnudarnos las unas a
las otras cuidar el pan de los enfermos o no tenerlos
llamarnos con otros nombres otro lenguaje abrirnos la cabeza
como quien desenrosca una tuerca y colocar ahí
en el centro de la incertidumbre
mundos nuevos
madres de manos suaves niños con voz nasal otra poesía en
el recreo otra poesía otra
no destruyan sin antes ser capaz de construir alternativas
porque entonces
qué haremos con el desierto las cárceles quemadas 
escombros de hoteles lujosos inundando las playas barcos hundidos
con seda cara exterminando delfines clínicas privadas desvalijadas 
ejércitos patas arriba Alicante arrasado por un batallón 
de banderas descolgadas huracán de ayuntamientos 
cajas fuertes entreabiertas en la puerta de guarderías privadas 
entonces qué haremos con el horror de los restos si lo 
llena todo y no hay salida no hay posibilidad de movimiento
Antonio dijo
escribe
inventa
imagina
imagina
imagina
para que cuando llegue el día
nuestra imaginación haya prendido la primera mecha

***

He visto las ciudades arder
y bajo la ceniza
rastros de un mundo nuevo
rostros de mujeres en las calles
plazas parques avenidas
barrios periféricos
la Historia hecha con los cuerpos
en un tiempo presente
ahora recuperado

***

Mis vecinas juegan al parchís
lo escucho por la galería
escribo sobre conciencia de clase
y me imagina al mismo tiempo tocándote las piernas 
la cadera dejando mi cabeza en el hueco de tu vientre 
mientras el traqueteo de las fichas se interrumpe 
alguien pregunta por el hombre de pelo blanco que murió 
hace un mes sobre la enfermedad se habla bajito suenan 
otra vez los cubiletes cáncer de pulmón 
y una hipoteca son 
motivos suficientes para dejar el barrio 
de forma indefinida  
cuerpo inerte cuerpo enfermo 
cuerpo sin deseo dijeron de 
pasada 
las nubes tapan el hueco de la galería 
escribo a tientas sobre 
las hojas así apenas se ve lo que escribo 
lo que aprendí lejos 
las nubes nos dejan casi a oscuras
pierdo el hilo de mis pensamientos alguien tira el cubilete
¡me cuento veinte!
gritan
paro 
le saco punta al lápiz 
con la imaginación vuelvo a tocar tu espalda y bailamos 
toda la noche 
ha comenzado a llover se ven los rayos las gotitas afiladas 
en el quicio de la ventana las cuerdas de tender chirrían 
frenéticas mientras las mujeres 
se avisan las unas a las otras 
hay una partida de parchís a medias 
la lluvia ya no deja que se escuche nada por la galería

Le prendieron fuego a una mujer en el barrio 
justo al lado
de la cabina telefónica que no funciona desde hace más de 
     diez años la cabina en la que cada tarde al ir hacia el 
     colegio metíamos los dedos con fuerza deseando 
    encontrar monedas que luego perdíamos entre las costuras     del pantalón llevaba puesta una falda 
o eso dicen 
los vecinos 
la madrugada en que le prendieron fuego a una mujer en 
     el barrio la madrugada en que dos jóvenes agarrados a 
     la moto creyeron ver una hoguera que gritaba pidiendo 
     auxilio

la mujer convirtió el llanto en un aullido y la luna se cayó 
     de pronto
el barrio quedó a oscuras

ella 
convertida en faro

***

I
La ciudad se llenó
de huracanes sin nombre
que buscaban
la puerta de salida

II
En mis ojos conviven huracanes
que salen a encontrarte
y arrasan la ciudad de madrugada

III
Desde que te fuiste
el huracán se volvió indómito
indócil
desagradecido
se volvió tormenta y estruendo arrasó las calles incendio
     ciudades enteras también cuerpos de otros hombres y 
     mujeres cercanas también manos piernas bocas vientres 
     desde que te fuiste el huracán es el hogar de los 
     arrepentimientos las noches con forma de callejón sin 
     salida los dolores de cabeza el descontrol las adicciones 
     la huida hacia adelante
desde que te fuiste
el huracán se volvió indómito
me rompió el pecho
y corrí tras él.

***

Hay una enfermedad
y hay una muerte
alojadas en el centro de todos nuestros cuerpos
que dan el pistoletazo de salida a la vida adulta
la que comienza primero con las facturas, el desempleo,
la ansiedad
hay preguntas hay dudas hay temores y hay miedos 
     provocando insomnio y desequilibrio a partes iguales 
     en el interior de una manada que palpita de dolor
hay también canciones que ya no podemos escuchar sin 
     rompernos del todo
hay fotografías con la fuerza de los terremotos
y espacios donde al mirarlos aparece
siempre
una silueta grande con chupa de cuero y cadenas que sonríe 
     y sonríe y sonríe
hay una enfermedad
y hay una muerte
alojadas en el centro de todas nuestras vidas adultas
pero aún no hemos aprendido a caminar con ellas
aunque la silueta insiste
y sube el volumen de la radio y sonríe y sonríe y sonríe.

***

La muerte de Tony
nos obligaba
a un agradecimiento propio
hacia la vida
a ese darlasgracias
por seguir aquí
y no haber sido víctimas
de la enfermedad
dar las gracias
por dejar que el sol nos tocase la cara
por poder
comer paella los domingos
coger el coche
hacer deporte
caminar por el barrio
besar a otras personas

escribir poesía

su desaparición
debía hacernos
valorar
cada gesto cotidiano

pero

pero
no fue eso lo que sucedió

porque en todas nosotras
nació el desconsuelo
y la sospecha
de estar ahora
en el centro de la diana

podría haber sido yo
cuándo me pasará
cómo será
qué menú habrá en el hospital
estarán mis padres cuidando de mí en ese momento
podría haber sido yo
podría haber sido yo
podría haber sido yo

la muerte de Tony
trajo consigo
no la consigna cínica del 
aquí y ahora
gracias
sino la liberación de los huracanes
la llegada del miedo
a irnos también nosotras
en cualquier momento.

***

Aquí donde recito
mi madre nunca entra
por eso el poema me separa de todo lo que soy


 

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