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"Por la mañana escribo o À pied d’oeuvre |
2026-09-20
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Por la mañana escribo

Concebir un texto, no implica publicarlo, publicarlo no implica que vaya a ser leído, ser leído no implica ser amado, ser amado no implica tener éxito, tener éxito no augura ninguna felicidad. Esta es la premisa con la que parte la última película de la directora francesa Valérie Donzelli Por la mañana escribo, una historia contradictoria sobre el desapego del éxito, de la necesidad de reconocimiento y de la relación entre el éxito alcanzado y nuestra felicidad. Cuenta la historia real de un fotógrafo de gran reconocimiento social, que lo deja todo para dedicarse de forma plena a su verdadera vocación, que es la escritura, a pesar de que esta decisión le supone una existencia precaria, casi de pobreza. Por la mañana escribo nos plantea una reflexión sobre la necesidad de hacer en la vida aquello que realmente deseamos. Una reflexión profunda, que, sin embargo, da la impresión de que Donzelli la resuelve de una forma superficial, sin abordar el verdadero calado del problema. ¿Cómo se entiende que una persona abandone una vida económicamente estable, para introducirse en un mundo de pobreza, arrastrando en su empeño a toda su familia? Paul Marquet, el protagonista de la historia sale de su zona de confort, pero al mismo tiempo, sigue ansiando el reconocimiento social a través de su escritura. Por tanto, no consigue escapar del ego que acompaña la creación artística. Porque no le basta con escribir, sino que necesita que alguien valore lo que escribe, es decir, que el público le reconozca como artista. Estamos ante una historia, que se torna en momentos dramática, sobre el egoísmo de algunas decisiones y la soledad que, a veces, conlleva la persecución de los sueños. La imagen recurrente de la ventana del sótano desde que vive Paul y desde donde solo ve los pies de los transeúntes, es muy ocurrente y significativa de su situación afectiva y económica. No estamos ante una historia de héroes, quizá, al contrario, el fracaso acecha por todos los rincones del relato.
El actor Bastien Buillon interpreta con solvencia al protagonista de la historia, una persona paciente que ejerce de servicial manitas para ganarse la vida, ya que como escritor no tiene éxito. Un personaje que toca fondo en una vida que parece no tener sentido. Acaba dudando de si su decisión ha sido la acertada, hasta que surge algo o alguien que le rescata de las aguas profundas del desánimo y la desesperación.
Por la mañana escribo es ese cine tranquilo, minimalista, en el que parece que nunca pasa nada. ¡Pero vaya qué pasa! Sencillamente tienes que encontrarlo. Una película curiosa, quizá rara, pero profundamente humana y honesta. Obtuvo el premio al Mejor Guion del Festival de Venecia de 2025.
Podéis verla en Filmin.


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