"Good Boy, es sin duda un buen chico, el mejor 

2025-12-28

Good Boy

Hoy llega a la Claqueta algo diferente, una apuesta arriesgada difícil de ver en una sala de cine. Se trata de Good Boy, la película de terror protagonizada por un perro, del director estadounidense Ben Leonberg. Todas las escenas están filmadas desde el punto de vista del perro Indy, lo que nos puede dar la medida de la gran dificultad del rodaje. Indy es en realidad el perro de Leonberg, por lo que en algunas secuencias es el propio cuerpo del director el que vemos interactuando con el animal, mostrando escenas reales de amor y afecto entre Todd (el actor Shane Jensen) e Indy, consiguiendo la sensación de que el perro y el personaje están muy unidos. De esta forma, pronto asumimos la idea de que el perro nunca dejará a su dueño a merced de las fuerzas demoníacas que se desencadenan en la casa embrujada. Lo más complicado era encontrar la forma de estimular a Indy para provocarle ese juego de miradas inquisitivas, que lo han convertido en uno de los mejores actores del cine de terror. Había que trabajar con su capacidad de atención, que era muy limitada, de solo unas pocas horas al día, por lo que el tiempo de rodaje se ha prolongado a más de catorce meses, a un promedio de ocho segundos de metraje al día. Cualquier pequeño gesto o expresión que se buscaba de Indy, había que intentarlo un lunes, un martes u otro día hasta conseguirlo. Se trataba de que Indy detectara, a través de la expresividad inquietante de sus ojos, espíritus malignos invisibles. ¿Quién no se ha preguntado por qué, a veces, nuestros perros miran una esquina vacía de la casa o ladran en la noche? El equipo de rodaje tuvo que quedarse a vivir en la casa encantada que aparece en el filme, para que Indy creyera que estaba en su propio hogar. El guion se convirtió en un acertijo por resolver, ya que se iba reescribiendo sobre la marcha, eliminado aquellas escenas que no iban saliendo, cambiándolas por ideas nuevas que había que improvisar. Los planos de rodaje se han realizado a pocos centímetros del suelo y las caras de los humanos permanecen fuera de cámara, prácticamente no sabemos quién son, lo que convierte a Indy en la estrella indiscutible de la historia. El resultado de tantas dificultades ha merecido la pena. Good Boy, no es solo una película de terror, sino que también nos habla de la enfermedad y de la pérdida, con una de las interpretaciones animales más sorprendentes del cine. Imposible no empatizar con este adorable perro. Desde que se dio a conocer el tráiler de la película, los fans de Indy se alertaron y advirtieron que el perrete no podía morir. ¿Lo habrán conseguido?  
Good Boy, es una película casi imposible de rodar. Te invito a verla para que pases una hora y media de sustos y, sobre todo, para que sepas qué ha sido de Indy.


 

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