PEDROPA GARCÍA 

"Una belleza para disfrutar en pantalla grande  

2025-11-30

El nuevo Frankenstein

Guillermo del Toro ha cumplido el sueño de llevar al cine su propia versión del monstruo de Frankenstein. Ya desde pequeño quedó fascinado por la novela de Mery Shelley y tuvo muy claro que algún día haría una película sobre esa mítica criatura, uno de los personajes más emblemáticos de la literatura universal.  Este proyecto le ha acompañado durante toda su carrera cinematográfica y ya en 2008 comienza a realizar los primeros bocetos y apuntes del monstruo de Frankenstein, según una visión muy independiente y personal del cineasta mexicano. Sin embargo, las grandes distribuidoras no estaban dispuestas a apostar por un proyecto tan íntimo y personal y finalmente fue Netflix la que, tras el éxito de su Pinocho, le dio toda la libertad creativa que necesitaba. El resultado ha sido una obra cinematográfica espectacular, donde cada fotograma impacta visualmente, como si de un cuadro pictórico se tratara. Del Toro rueda una película de gran belleza, donde la tristeza, la soledad, la oscuridad se impregnan de un maravilloso romanticismo. Atención a cada frase del monstruo que se convierte en un monumento a la poesía. Nunca una horrible criatura había sido más humana. Frankenstein nos devuelve al debate sobre la moral y la ética, sobre la responsabilidad que tenemos de todo lo que hacemos, sobre la maldad humana, sobre la bondad, sobre el perdón. Majestuosa la escena final en la que Víktor pide perdón a su criatura. El monstruo lo perdona, como una liberación. Porque a pesar del sufrimiento la vida sigue abriéndose paso. Del Toro tuvo en mente a varios actores para el papel de su criatura, hasta que encontró a Jacob Elordi, al que pidió que su interpretación se alejara de las referencias clásicas. Para que la soledad y la desesperación de la criatura fuese verosímil, el actor australiano entrenó butoh, una danza japonesa que trabaja con movimientos que expresan el dolor, la rigidez y la muerte. Además, estudió canto de garganta mongol y tibetano para encontrar una voz que no fuera humana, pero que transmitiera emoción. Del Toro quería que su monstruo hablara como si su garganta nunca hubiese sido usada para comunicarse. Elordi pasaba entre cinco y seis horas en maquillaje que incluía la colocación de más de cuarenta prótesis, entre placas craneales, capas de piel falsa, suturas móviles y detalles musculares externos. Magníficas interpretaciones de Oscar Isaac, como el maquiavélico Viktor Frankenstein y de Mia Goth, como la enigmática Elizabeth. La poderosa banda sonora original ha sido compuesta por Alexandre Desplat, utilizando orquesta y coros que transmite la intensidad emocional necesaria.  
Frankenstein es emoción, misterio y amor, con bellas imágenes.


 

Para dar tú opinión tienes que estar registrado.

Comments powered by CComment