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"Algunos primeros espadas de cierto grupo mediático, incluso interrumpieron sus vacaciones, para hacer un especial sobre Ceuta. |
2026-08-09
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La vida en la frontera

Miedo me daba asomarme a sus programas, pero la curiosidad ganó una vez más a la estupefacción que —intuía— iba a producirme escuchar una vez más sus encendidas soflamas nacionalistas ante la crisis migratoria de Ceuta. Os confieso que lo hice armado de una especial cautela, pues, a diferencia de otros asuntos, y por mucho que lea y relea a quienes se les presupone cierta autoridad, cuando está de por medio, no ya la mano del incómodo vecino marroquí, sino del sátrapa que tienen por soberano, yo me pierdo.
Pero ahí estaban, los mismos tertulianos que juran conocer a agricultores a los que el gobierno y los «ecologetas» —según sus propios términos— no dejan limpiar los montes, los mismos autoproclamados héroes que decían haber llegado a la zona cero de la DANA antes que la UME, los mismos «bocas» que filtran una y otra vez informes de la UCO o sumarios bajo secreto judicial, los mismos adalides del periodismo que vaticinan la caída de este gobierno desde el mismo momento en que se constituyó, dando lecciones de geopolítica, metidos ahora a espías de tres al cuarto.
Hubo algunos primeros espadas de cierto grupo mediático que lleva varios meses perdiendo espectadores de una forma alarmante, que incluso interrumpieron sus vacaciones, para hacer un especial sobre Ceuta. Y ahí estaban relamiéndose ante la avalancha de la desesperación, hasta que empezaron a ver las imágenes de esa misma multitud regresando de manera pacífica a su país. Buscadlo en las redes, porque no tiene desperdicio la reacción de la codirectora de Horizonte, programa al que —por la cara que ponía— bien se podría subtitular como «la nave del desencanto». Seguro que en su fuero interno se sentía entre frustrada e indignada por haber tenido que dejar sus idílicas vacaciones en la otra punta del mundo ¿para nada?
Ese «para nada», o ese «para esto» dibujado en su geta de fastidio y en el gesto entre el asco y el desprecio de su boca, dice mucho de todos esos compatriotas de bandera y golpe de pecho que deseaban en este asunto la mayor desventura para España, si con ello se conseguía apalear de manera definitiva al «Perro Sánchez».
Pero, una vez más —y ya he perdido la cuenta— parece haber resistido. Sin embargo, a él que tanto le gusta aconsejar sobre novedades musicales, yo le sugiero que repare en un viejo tema de Radio Futura; porque «si tienes que jugártelo a una carta, ve de cara al decir tu palabra. Pero antes de que el eco la repita, Dios y el diablo te ayuden a estar lejos»; porque «la vida en la frontera no espera, es todo lo que debes saber».


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