"Las decisiones están tomadas de antemano, de espaldas a las necesidades de vecinos y vecinas.

2026-04-19

Jaén. Todo al norte (y III)

En la columna anterior, hacíamos referencia a la sospecha de que el nuevo planeamiento urbanístico de la ciudad se hubiera hecho viejo antes de haber nacido. La incertidumbre derivada de las agresiones militares de Estados Unidos e Israel, sumada a la crisis ecológico-social de fondo, intensifica un cambio de época que, si ya antes nos obligaba a repensar modelos del pasado (como, en Jaén, la insistencia en el crecimiento al Norte y el abandono correlativo de la ciudad consolidada), ahora lo hace con más fuerza.

En la entrevista que le hicimos en La Cachucha hace unos meses, Miguel Quesada llamaba la atención sobre la ausencia, en el avance del PGOM, no solo de una memoria económica que justificara cómo se iban a realizar algunas actuaciones “estrella” (en forma de áreas monofuncionales en el norte de la ciudad); también, de un análisis del impacto que, en la movilidad, tendría la acumulación de equipamientos y espacios comerciales en la misma zona. Todo ello mientras se abandona “la otra”, condenándola a una muerte lenta (que constatamos al ver las ruinas en ciertas calles o la desolación de lo que fueran, antaño, rebosantes arterias comerciales) o a la conversión de espacios enteros al uso hostelero y turístico.

Por cierto, que de esa ausencia de planificación de la movilidad (o de entrega consciente a un modelo que obliga al uso masivo del coche para cosas que antes no lo requerían) se derivan muchas dudas que plantean iniciativas como la de la Zona de Bajas Emisiones; un proyecto que penaliza a los barrios de por sí más castigados, los que habitan las personas trabajadoras que menos responsabilidad objetiva tienen en la emisión de gases contaminantes, pero a las que siempre se usa como masa de maniobra para darle un barniz “verde pálido” a los beneficios de los responsables del desastre.

Y, como también apuntaba Miguel, si hay algo curioso en ese avance del PGOM, es que lo que pasa por ser “la gran apuesta de futuro de la ciudad” (un gigantesco campo de pruebas de armas antidrón pensado para ocupar seis millones de metros cuadrados de suelo), ni siquiera aparece en el documento, tratándose (como es obvio por las dimensiones) de la mayor transformación urbanística de la ciudad en décadas, destinada a situar Jaén en el mapa de la guerra bajo el pretexto de un aumento de inversiones y de empleo que, con el paso del tiempo, sigue sin concretarse. Hablaremos más sobre el asunto en columnas posteriores.

Las decisiones están tomadas de antemano, de espaldas a las necesidades de vecinos y vecinas. El equipo de gobierno ha puesto en marcha un proceso de información pública pensado para no afectar a la esencia de un modelo incompatible con un diseño que, siguiendo al arquitecto y urbanista Pedro Górgolas, sea mesurado, ambientalmente sostenible y socialmente cohesionado; un modelo basado en políticas municipales que defiendan el núcleo popular y tradicional de la ciudad y entiendan el equilibrio y la justicia social como base de la identidad jaenera.


 

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