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"Por ello, muchos de estos niños sufren estrés o aislamiento. |
2026-11-01
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Las altas capacidades

Parece que cuando un padre o madre comunica que su hijo ha sido diagnosticado de altas capacidades, le ha tocado la lotería; sin embargo, se trata de todo lo contrario. Un niño con altas capacidades se encuentra en una posición exclusiva en comparación al conjunto de su misma edad. Esto hace que sea incomprendido y se enfrente a múltiples desafíos y dificultades. Muchos de estos derivan de la disincronía o la falta de concordancia entre su edad cronológica y su desarrollo a nivel intelectual, emocional y social. De ahí su mundo interior tan complejo.
Es muy importante conocer este síndrome para comprender que el desarrollo de estos niños se ejecuta de manera dispar; es decir, en ellos conviven diferentes edades: la cronológica, la motora, la intelectual, la afectiva, la social… El hecho de que no se desarrollen al mismo ritmo en todas estas áreas, genera un desequilibrio. Por muy maduro que parezca el niño, debido a sus intereses o a las preguntas que realiza, no se puede asumir que posea esa misma madurez en otros ámbitos. Si esto no se tiene en cuenta, puede dar lugar a complicaciones tanto por parte del pequeño como el de los progenitores o educadores.
Por un lado, los niños con altas capacidades presentan un desarrollo a nivel cognitivo más avanzado del que se espera a su edad. Sin embargo, también puede aparecer un desequilibrio entre las áreas intelectual y motriz. Puede observarse, por ejemplo, en niños que leen con gran fluidez, pero no son capaces de escribir con la misma facilidad. También el lenguaje no siempre se desarrolla al mismo ritmo y esto hace que no sean capaces de expresar y verbalizar con la misma destreza que comprenden y razonan. Esto puede dificultarles a la hora de compartir sus ideas o emociones y hasta afectar al rendimiento escolar.
Por otro lado, el área afectiva es una de las más importantes y menos atendidas. Y es que con frecuencia caemos en el error de asumir que, como el niño tiene altas capacidades, también es emocionalmente maduro. Llegamos a tratarlo como si fuera un adulto en miniatura y lo único que le generamos es angustia y baja autoestima. Que un niño tenga altas capacidades no significa que sea maduro. Al contrario, sigue siendo un niño y, como tal, necesita referentes y sentirse protegido.
Pese a que estos niños suelen ser sociables, es común que encuentren ciertas dificultades a la hora de relacionarse por no compartir intereses ni perspectivas con los niños de su misma edad. Por ello, muchos de estos niños sufren estrés o aislamiento. Es muy normal ver a niñas de altas capacidades solas en el patio del colegio, o niños adoptando un rol de liderazgo con comportamientos exagerados en clase para intentar integrarse entre sus compañeros.


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