"Vivimos en una sociedad con creencias limitantes donde se siente miedo al contacto físico. 

2026-09-20

Abrazo en estado crítico

Las personas cuando se saludan suelen darse dos besos de forma fútil, o un apretón de manos cuando el saludo requiere más formalidad, pero ¿darse un abrazo? Eso parece algo reservado para momentos especiales. Ya en el año 1986, al psicólogo estadounidense Kevin Zaborney le preocupaba la escasez de muestras de afecto que realizaba la gente en público —incluso entre miembros de la propia familia—. Si hace 40 años el darse un abrazo era algo inusual, hoy día está en estado crítico, se ha convertido en algo en peligro de extinción. Sobre todo, entre los más jóvenes.

 

Vivimos en una sociedad con creencias limitantes donde se siente miedo al contacto físico. Además, el avance de las tecnologías y sus fríos contactos a través de las pantallas, sumado al aislamiento social de la última pandemia por COVID, ha provocado un cambio de paradigma aún más superficial en las relaciones personales e interpersonales. Hoy día para dar un abrazo parece que hay que preguntar antes y asegurarse de que la persona lo tolere, pues por desgracia en estos tiempos puede resultar malinterpretado, invasivo e incluso violento.

 

No obstante, es importante citar que, además de resultar confortantes, cálidos y en ocasiones hacernos palpitar el corazón, los abrazos aportan muchos beneficios para nuestra salud —tanto física como psicológica—. Cuando se coge en brazos a un bebé que está llorando, este termina calmándose por sentirse seguro y confiado. Así mismo ocurre cuando somos adultos; el bienestar que nos proporciona un achuchón —sobre todo en los momentos difíciles— hace que nos brinde apoyo, valentía, confianza, seguridad en uno mismo y motivación para enfrentar los retos y seguir adelante.

 

Cada abrazo nos ayuda a centrarnos y mantenernos felices. Se trata del alimento afectivo que nutre nuestro cerebro de dopamina y serotonina. Vitaminas para nuestra salud mental, pero también física, pues se ha demostrado que las personas que reciben abrazos de manera frecuente gozan de una mejor presión arterial que las que no los reciben.

 

Un abrazo no solo trae beneficios para nuestra mente y cuerpo, también es la medicina que cura el alma. Es necesario perder el miedo y regalar abrazos sinceros a tus seres queridos, amigos e incluso conocidos. Aunque a veces también hay palabras que abrazan cuando alguien se encuentra lejos o no está preparado, y no puedes tenderle tus brazos físicamente. En ocasiones un mensaje de cariño a los que tu corazón te indique, alimenta los vínculos afectivos para que no se enfríen y se acaben disolviendo.


 

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