![]() |
"las mujeres siguen encontrando obstáculos para el reconocimiento pleno de sus carismas, vocaciones y ministerios.
|
2026-05-18

Mujeres de Jaén por una Iglesia igualitaria
REDACCIÓN /LIBREOPINANTE
NO SE AFERRA AL PODER: PERMANECE A NUESTRO LADO. LA REVUELTA DE LAS MUJERES DE JAÉN REIVINDICA UNA IGLESIA DE ACOMPAÑAMIENTO, IGUALDAD Y ESPERANZA EN EL DÍA DE LA ASCENSIÓN
En la fiesta de la Ascensión, se contempla un misterio que habla menos de ausencia que de fidelidad. Jesús no desaparece, permanece. No se aferra al poder, no domina, no impone. Como Dios mismo, acompaña.
Dios está al lado de la humanidad, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, en la esperanza y también en el cansancio. No es un Dios que venga a resolver mágicamente nuestros problemas ni a evitar todo sufrimiento. Es un Dios de presencia, de promesa y de permanencia. Un Dios que sostiene en medio de las dificultades y que permanece incluso cuando nos alejamos, esperando pacientemente nuestro regreso para abrazarnos.
“Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.
Desde esta certeza creyente, la Revuelta de Mujeres en la Iglesia de Jaén quiere alzar hoy su voz junto a tantas mujeres que, durante el *proceso sinodal*, han compartido dolor, esperanza y deseo de transformación para la Iglesia.
En este sentido, la reflexión elaborada por la Coordinadora Sur de la Revuelta de Mujeres en la Iglesia sobre el documento final del Sínodo de la Sinodalidad habla de las mujeres en el documento final del Sínodo y subraya que el propio texto reconoce tanto el sufrimiento de muchas mujeres dentro de la Iglesia como la necesidad de avanzar hacia una participación real, corresponsable y transparente.
El documento final afirma con claridad la igual dignidad bautismal de hombres y mujeres y denuncia las heridas causadas por los abusos de poder, de conciencia, espirituales y sexuales dentro de la Iglesia. También afirma que las mujeres siguen encontrando obstáculos para el reconocimiento pleno de sus carismas, vocaciones y ministerios.
Las mujeres sostienen cotidianamente gran parte de la vida eclesial: anuncian la fe, acompañan comunidades, educan, cuidan, organizan, celebran y mantienen viva la esperanza. Sin embargo, continúan siendo excluidas de numerosos espacios de decisión y representación.
Por eso seguimos reclamando:
- una Iglesia donde la igualdad bautismal se traduzca en participación real;
- procesos transparentes y corresponsables;
- reconocimiento de la autoridad y la voz de las mujeres;
- espacios de discernimiento compartido;
- comunidades que acompañen, escuchen y cuiden.
La Revuelta jienense cree que la Iglesia no puede anunciar un Evangelio de fraternidad mientras mantiene estructuras donde muchas voces siguen sin ser plenamente escuchadas.
La Ascensión recuerda precisamente esto, que el amor verdadero no retiene el poder. El amor acompaña, confía y libera.
La organización de mujeres en la iglesia quiere una Iglesia que se parezca más a ese Dios que permanece al lado de quienes sufren; una Iglesia que sostenga en vez de excluir; que escuche en vez de imponer; que cuide en vez de controlar.
Y como escribió Madeleine Delbrêl, desea que la alegría del Evangelio vuelva a correr por las calles “como chispas en la hojarasca”, frente al ruido de tantas malas noticias.
La revuelta sigue creyendo que el Espíritu continúa soplando, porque nada de lo que viene del amor puede detenerse.


Para dar tú opinión tienes que estar registrado.