"Las mujeres reivindican un cambio de mirada y de imagen: dejar de ser objeto para reconocerse como sujeto

2026-04-09

 

Fe y feminismo en Jaén

REDACCIÓN /LIBREOPINANTE

LAS MUJERES, RESUCITADORAS DE LA VIDA: IDENTIDAD, FE Y ESPERANZA QUE TRANSFORMAN DESDE DENTRO

En un tiempo atravesado por guerras, incertidumbres y silencios, un grupo de mujeres creyentes ha vuelto a reunirse para afirmar, con voz serena, pero firme, que la vida siempre encuentra caminos para resucitar. La Revuelta de las Mujeres en la Iglesia de Jaén se ha encontrado en la parroquia de San Juan Bosco para trabajar, desde la experiencia compartida, los artículos IX y X de su libro colectivo, “La revuelta de las Mujeres en la iglesia”. Una reflexión viva sobre cómo la teología feminista transforma la mirada, y sobre los gritos, cantos, reivindicaciones y propuestas que nacen de lo profundo.

El encuentro comenzó poniendo el corazón en el contexto del mundo: las noticias de guerra, el dolor que atraviesa pueblos enteros y, frente a ello, la fuerza humilde del espíritu del Resucitado del Lunes de Pascua, de Gloria, que impulsa a seguir luchando sin perder el ánimo, apostando por una transformación que nace desde dentro, desde lo cotidiano, desde lo sencillo.

La oración “Mujeres en camino con Jesús” abrió un espacio de comunión entrañable: “Dios padre y madre, fuente de vida, de ternura y de justicia, nos reunimos hoy como mujeres y creyentes, con nuestra historia, nuestras luchas y nuestros sueños…”

Una plegaria que recordó a Jesús como amigo cercano, que dignificó a las mujeres, que las llamó por su nombre y las hizo testigos de la Buena Noticia. Un canto agradecido a las mujeres del Evangelio, valientes, heridas, sabias, que sostuvieron la vida cuando todo parecía perdido. Y un clamor compartido: aprender a vivir con libertad, romper cadenas invisibles, alzar la voz sin miedo, cuidar sin anularse, amar sin someterse.

A lo largo del encuentro, las participantes pusieron en común lo que ya es vida en ellas: la profunda conexión entre feminismo y fe, una teología feminista que nace de la experiencia, de las preguntas y de la historia concreta de las mujeres. Una espiritualidad que brota de las entrañas, que nombra a Dios también en clave materna, y que sostiene la vida frente a estructuras que, todavía hoy, invisibilizan y limitan la plena participación de las mujeres.

Se compartieron también las dificultades: una Iglesia marcada por estructuras patriarcales y clericales, resistencias al feminismo, falta de reconocimiento de la experiencia femenina como fuente teológica válida, y una preocupante invisibilidad en espacios de decisión y en la liturgia. Se percibe incluso un cierto retroceso, acompañado de desánimo en algunos momentos.

Sin embargo, la Revuelta no se detiene. Frente a estas realidades, emergen con claridad las interpelaciones: revisar críticamente la imagen de Dios y el lenguaje religioso, promover una igualdad real en la participación y el liderazgo, escuchar las voces de las mujeres, denunciar abusos de poder y construir una Iglesia más inclusiva, justa y coherente con el Evangelio.

Las mujeres reivindican un cambio de mirada y de imagen: dejar de ser objeto para reconocerse como sujeto, recuperar la dignidad de lo que son, no solo de lo que hacen, y reconstruir la comunidad desde otras claves, más humanas, más evangélicas, más igualitarias. Porque, como se expresó con fuerza, “la Revuelta es la vuelta de las mujeres a la Iglesia”.

En medio de todo, se reafirma una certeza que sostiene: las mujeres son resucitadoras en la guerra, en la enfermedad, en el paro, en la vida cotidiana. Sostienen la esperanza, generan vida, y lo hacen desde una identidad profunda que no puede seguir siendo relegada.

El encuentro concluyó con la mirada puesta en el futuro compartido: la participación de tres mujeres de la Revuelta de Jaén en el próximo encuentro de la Revuelta de Mujeres del Sur, que tendrá lugar en Málaga en junio. Para hacerlo posible, se ha apostado por una comunión de bienes que permita sostener los gastos de estancia y viaje, en coherencia con los valores de comunidad y apoyo mutuo.

La parroquia, ambientada con paraguas morados pintados con el símbolo de la Revuelta, “hasta que la igualdad se haga costumbre”, fue reflejo visible de una realidad que ya está en marcha: mujeres que, desde la fe, la conciencia y la esperanza, siguen caminando juntas para transformar la Iglesia desde dentro, proponiendo la necesidad de un encuentro con el obispo para compartir esas propuestas: delegación episcopal de mujer, paridad en la iglesia, presencia femenina en los sacramentos, creación creativa de las parroquias o unidades parroquiales…

Porque donde hay vida compartida, hay propuesta, hay diálogo y semilla de resurrección.


 

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