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"La acogida y la justicia universal deben ser el único camino. |
2026-06-20

Dignidad sin fronteras
REDACCIÓN /LIBREOPINANTE
EL SILENCIO QUE GUARDA LA MEMORIA EXIGE DIGNIDAD Y JUSTICIA ANTE PARTIDOS POLÍTICOS Y SINDICATOS
El Círculo de Silencio de Personas Migrantes y Refugiadas de Jaén volvió a levantar su voz callada en la plaza, pero esta vez su eco se ha dirigido a los despachos de los partidos políticos y sindicatos. En un momento donde los pactos políticos en España y el Pacto Europeo de Migración y Asilo amenazan con institucionalizar la exclusión bajo el manto de la "prioridad nacional", restringiendo la vivienda, el trabajo y el pan a quienes llegan huyendo, el Círculo ruega coherencia y humanidad a quienes gestionan lo público.
El gesto central de la concentración plasmó esta denuncia con una carga profundamente simbólica: la presentación del Pasaporte Universal de los Derechos Humanos. Frente a los carteles que recordaban la fría realidad del "residente extranjero" y la cruda pregunta de si la dignidad humana es un juego de azar, este pasaporte se alzó como el reverso de la exclusión; un recordatorio de que la ciudadanía y el derecho a una vida digna pertenecen a toda la humanidad, sin fronteras que segreguen. Fue una denuncia directa de los pactos políticos que imponen un “pasaporte restringido” por motivos de origen, pisoteando los derechos humanos de personas procedentes de Marruecos, Senegal… Al anteponer la preferencia estatal a la vida, se terminan limitando de forma drástica prestaciones tan humanas e innegociables como la asistencia sanitaria a migrantes en situación irregular o el propio acceso al empleo decente.
Durante el acto, se lanzó un clamor rotundo: ante la encrucijada de unas fronteras opacas y deshumanizadas, se exigió con firmeza transparencia al Gobierno central de España sobre la aplicación de estas medidas en nuestro país. La política debe elegir entre alimentar la hostilidad o abrazar la fraternidad universal y los valores éticos que nos unen; no hay término medio cuando lo que está en juego es el derecho a la salud y a la propia vida.
Pero el silencio, lejos de ser un vacío, se vio interrumpido por la música de Rafael Amor, uniendo a lxs asistentes a través de una canción que, con su clamor, «No me llames extranjero», removió conciencias. Sus versos recordaron que extranjero es una palabra «triste y helada, que huele a olvido y a destierro», inventada por quienes dividen y venden los sueños. La melodía invitó a mirar más allá del odio, del egoísmo y el miedo para descubrir que compartimos “el mismo trigo, el mismo fuego y el mismo cansancio viejo”.
También lo interrumpió la interpelación directa a todos los partidos políticos y organizaciones sindicales y para que este clamor no caiga en el olvido, el Círculo de Silencio les ha hecho llegar formalmente esta reflexión; apelando directamente a su responsabilidad institucional para que detengan la deriva de la exclusión y legislen para que la dignidad, la salud, la vivienda y el trabajo dejen de ser una lotería. La acogida y la justicia universal deben ser el único camino.


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