"La excelencia es una suma de pequeños detalles bien hechos cada día.

2026-04-05

 

 

Raúl nació en Canarias y lleva en Barcelona desde el año 2000. En 2015 abre una cafetería-restaurante llamada O ‘delis, ubicada en Carrer Sant Gervasi de Cassoles, 86, Barcelona. Desde entonces, se ha consolidado como un punto de encuentro habitual en el barrio.

 

  1. P: ¿Cómo nació O’Delis? ¿Cómo fue su inicio?

R: O ‘Delis nace de una conversación larga, de esas que empiezan con un café y terminan con un proyecto de vida. Lo emprendimos mi amigo —al que considero un hermano—, Jérôme Barthélemy y yo. Queríamos crear un espacio donde su sensibilidad cultural y su don de gentes se descubriesen con mi oficio como chef y pastelero. La idea era sencilla: ofrecer un lugar acogedor, con cierto refinamiento, pero sin perder cercanía ni accesibilidad.

  1. P: ¿Cómo os ha recibido el barrio?

R: Al principio fue cuestión de paciencia. Darse a conocer lleva tiempo, pero el vecino de Sant Gervasi tiene algo muy valioso: fidelidad cuando conecta contigo. Empezamos con pequeños eventos, cuidando cada plato, cada conversación, y el boca a boca hizo su trabajo. Hoy sentimos que formamos parte del barrio.

  1. P: ¿Cuál es vuestro plato estrella y qué menú ofrecéis?

R: Por la mañana, nuestras empanadas y los brunchs tienen mucho protagonismo. Al mediodía, los huevos estrellados con jamón ibérico y foie son un clásico que no falla. En la merienda los postres son casi una religión. Por la noche, las milanesas tienen su público fiel. Nuestro menú es una extensión de nuestra identidad: cocina honesta, con técnica, pero pensada para disfrutar sin pretensiones.

  1. P: ¿Qué aporta O’Delis en el barrio?

R: Aportamos algo que hoy en día es más valioso de lo que parece: coherencia. Producto casero, bien trabajado, a un precio razonable, y un equipo que entiende que servir no es solo llevar platos a la mesa, sino escuchar, recomendar y cuidar al cliente.

  1. P: ¿Cómo ha cambiado el negocio hasta ahora?

R: Han sido más de diez años de evolución constante. Uno nunca deja de aprender en este oficio. El reto más duro, sin duda, fue la pandemia. Fue un punto de inflexión. Sin el apoyo del equipo y, sobre todo, de los vecinos, no habríamos salido adelante. Recuerdo a clientes que venían a tomar un café por apoyar, incluso cuando no lo necesitaban. Ahí entiendes que un restaurante no es solo un negocio, es una red de afectos.

  1. P: ¿Qué planes de futuro deseas para O’Delis?

R: Seguir mejorando sin perder nuestra esencia. Cuidar el producto y seguir formando equipo. La excelencia es una suma de pequeños detalles bien hechos cada día.

  1. P: ¿Qué aspectos requieren más atención en el día a día?

R: La hostelería es un equilibrio delicado. El producto, la limpieza, la organización del equipo, el control de costes, la atención al cliente… todo importa. Siempre digo que un restaurante es como un reloj: si una pieza se desajusta, todo el mecanismo se resiente.


Más sobre Raúl:

— El consejo más sabio que has recibido:  Aprendí que el talento abre puertas, pero es la constancia la que te permite quedarte. Un restaurante no se construye con genialidad puntual, sino con coherencia en el tiempo.

— Un logro: Haber construido O ‘Delis desde cero y verlo hoy lleno de vida, con clientes que regresan y un equipo comprometido.

— Tu mayor ambición: Que las personas que quiero sean felices.

 

Qué he aprendido de O ‘delis: como clienta fiel, doy fe de la cercanía, profesionalidad y cariño que se respira ahí dentro. Para mí son mi familia y amigos. El café es una delicia. 


 

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