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"En 2023 ganó el premio nacional de poesía viva L de lírica. |
2026-09-06

Nace en 1999 (Valencia). Es poeta y creadora escénica. Graduada en comunicación audiovisual por la Universidad de Valencia y en danza contemporánea. En 2023 ganó el premio nacional de poesía viva L de lírica. Ha publicado dos poemarios: En un lugar limítrofe (Ed. Imprenta) y Prendida o el valor de erguir (Ed. Arrebato libros). Es cofundadora de la compañía danza-teatro Cia L’Abocador. También coordina talleres literarios, expresión corporal y eco poesía para distintos públicos.
- P: ¿Cuándo y cómo empezó tu amor por la poesía y el arte?
R: Desde pequeña tuve esa sensibilidad artística, pero fue más en la adolescencia, entre los 13 y los 15, que se materializó en forma de danza y de poesía. La danza llegó como una manera de ocupar el mundo. Era una niña más bien retraída, pero bailando sentía que me hacía grande, visible, que me expandía. Con trece años entré en el Conservatorio de danza. Poco después, con 15, apareció la poesía como respuesta al desbordamiento emocional adolescente. Las palabras me ayudaban a digerir las emociones y luego le fui encontrando placer a crear metáforas, ritmos y sobre todo a recitar mis poemas.
- P: En tu trayectoria confluyen la poesía, danza, comunicación audiovisual y creación escénica. ¿Qué aportan cada una a tu vida?
R: Siento que la poesía es la matriz original que envuelve todas las artes. La poesía es una forma de estar en y con el mundo. Ese estar implica cuerpo y ahí es donde aparece la danza. La danza es la relación del cuerpo con el espacio y el tiempo. La danza es la conciencia de la vibración entre los cuerpos. La comunicación audiovisual me dio el marco crítico de los Estudios Culturales. Y la escena es ese dispositivo que a veces (no siempre) utilizo para hacer llegar a un público ese mensaje que surge de todos los elementos anteriores.
- P: Como ganadora del premio de poesía viva L de lírica, ¿cómo fue la experiencia? ¿Marcó un después en tu trayectoria como poeta?
R: Fue una experiencia muy grata y emocionante. Marcó el inicio de mi carrera profesional como poeta escénica. Me dio un foco que he podido aprovechar para dar a conocer mi arte.
- P: ¿Qué poeta ha influido en tu escritura?
R: En los inicios Gloria Fuertes, Julio Cortázar, Idea Vilariño. Más adelante, María Salgado y Berta García Faet. Recientemente, Annie Dillard y Chantal Maillard.
- P: ¿Cómo llega la inspiración?
R: Cuando le da la gana. No he encontrado manera de invocarla inmediatamente. También creo que la inmediatez es una mala costumbre de la contemporaneidad. Lo que sí que creo es que, si no hay un entrenamiento y una predisposición, es más difícil que llegue. Mantenerse abierta, porosa, receptiva, es una labor diaria. Eso es lo que hace que finalmente llegue la inspiración.
- P: Un libro que siempre recomiendes.
R: El arte de encender las palabras, de Berta García Faet.
- P: En ambos poemarios publicados, ¿cómo fue el proceso de escribirlos?
R: Errático, lento y apasionante. Escribo cuando me llegan las palabras. No me gusta forzar mi escritura. Voy escribiendo, llenando libretas, pasando a limpio, revisando, corrigiendo. Luego me llega un concepto o algo más grande sobre lo que quiero profundizar. Reviso mis notas y me doy cuenta de que lo que venía escribiendo habla sobre eso sin que lo supiera. Sigo escribiendo con un poco más de dirección (pero sin forzar mucho, ya he dicho que no me gusta). Y cuando siento que el concepto ya está agotado, vuelvo a revisar todo, corregir, montar, desmontar, etc.
- P: En la danza, ¿qué nos dice el cuerpo que la palabra no consigue expresar?
R: El cuerpo en movimiento tiene la capacidad de hacernos vibrar con él, aunque solo lo estemos observando. No es cuestión de mensajes o significados. Nos hace vibrar. Se conecta con un sentir kinestésico que otros materiales no pueden alcanzar simplemente porque no son un cuerpo. La carne responde a la carne porque son la misma materia.
- P: ¿De qué nos salva la poesía?
R: Del automatismo. Del sentido. De la pobreza espiritual.
- P: También impartes talleres de escritura creativa, ¿cómo nació esta iniciativa?
R: Es un camino bastante lógico para cualquier profesional creativo. Los talleres ofrecen un ingreso económico que te puede salvar de una temporada sin bolos. Pero más allá de la cuestión económica, en los talleres disfruto mucho de compartir mis procesos e intuiciones porque toman formas que nunca podrían haber salido de mí. Soy defensora de los espacios comunitarios, también en esto de la creación artística que según qué disciplina (la escritura especialmente) llega a ser tediosamente solitaria.
- P: ¿Tienes otro proyecto o libro en camino?
R: Estoy en camino. Tengo cosas entre manos, pero aún se están cociendo y no sé cuándo saldrán a la luz.
- P: ¿Qué no falta nunca en el escritorio de Elsa Moreno?
R: Un jarrón con ramas y flores secas, varias pilas de libros, un par de libretas, un bote con marcapáginas, lápices y bolis, un pequeño altar con objetos bonitos (un limón seco, una caracola, un rosario de mi abuela, un comecocos diminuto) y las pastillas de la alergia.



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