"Defender la dignidad de las personas migrantes no es ingenuidad

 

2026-08-23

 

Frontera moral

Las imágenes y noticias que llegan desde Ceuta vuelven a situarnos ante una pregunta incómoda: qué clase de sociedad queremos ser cuando quienes llaman a nuestras puertas son niños, familias y personas empujadas por la necesidad. La migración no puede convertirse en munición electoral ni en un campo de batalla donde partidos de derechas y ultraderecha compitan por endurecer el discurso a costa de la dignidad ajena.

En pleno siglo XXI, recordar la existencia de los Derechos Humanos no debería ser un acto de resistencia, sino una obviedad democrática. Sin embargo, cuando se reduce a las personas migrantes a amenaza, cifra o problema, se les arrebata algo esencial: el derecho a ser miradas como seres humanos. Haber nacido al otro lado de una frontera no disminuye la aspiración legítima a vivir con seguridad, decencia y esperanza.

Quienes explotan el miedo para obtener votos degradan la política; quienes aplauden esa explotación degradan la convivencia. Ceuta no es solo una frontera geográfica: es una frontera moral. Allí se mide nuestra capacidad colectiva para no confundir legalidad con crueldad, seguridad con deshumanización ni patriotismo con desprecio.

Una sociedad avanzada no se reconoce por sus muros, sino por los límites que impone a la barbarie. Defender la dignidad de las personas migrantes no es ingenuidad: es humanidad. Y sin humanidad, cualquier victoria en las urnas será siempre una derrota moral.


 

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