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"España avanza cuando suma, no cuando excluye; cuando tiende puentes, no cuando levanta muros.
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2026-06-13
El Papa en España

España es un país aconfesional. Así lo establece su Constitución y así lo entiende una sociedad plural en la que conviven creyentes, agnósticos y personas sin religión. Precisamente por eso, la reciente visita del Papa ha tenido una relevancia que trasciende lo religioso. Su voz, como líder espiritual para millones de personas en todo el mundo, también ha puesto el foco sobre cuestiones humanas que afectan a nuestra convivencia.
En un tiempo marcado por la polarización, resulta llamativo que los sectores de la ultraderecha española, PP y Vox, hayan reaccionado negando incluso aquellos mensajes que coinciden con las políticas y posición que mantiene el actual Gobierno de España. Un Gobierno progresista que hoy aparece como uno de los motores del crecimiento económico europeo y que, además, ha defendido una posición activa en favor del derecho internacional ante los conflictos bélicos del Golfo Pérsico y la tragedia del genocidio que vive el pueblo palestino.
También en materia migratoria, España se enfrenta a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. La visita, las imágenes del muelle de Arguineguín, en Canarias, recordaron que detrás de cada cifra hay seres humanos que buscan una oportunidad para vivir con dignidad. Frente a ello, los discursos de la inhumana “prioridad nacional” corren el riesgo de convertir la solidaridad en sospecha y los derechos humanos en una cuestión secundaria.
La paradoja es evidente. Quienes dicen defender los valores cristianos, PP y Vox, desacreditan mensajes de acogida, paz y fraternidad cuando estos no encajan en su estrategia política en la suma de votos. Sin embargo, la convivencia democrática exige escuchar, dialogar y reconocer la humanidad del otro. España avanza cuando suma, no cuando excluye; cuando tiende puentes, no cuando levanta muros.


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