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"La ternura se relaciona con un corazón, que no es romanticismo o sensiblería, ni el músculo cardíaco que se acelera con las emociones intensas. |
2026-04-05
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Necesidad de ternura

El amor es uno de los motores de la evolución, el núcleo de numerosos comportamientos, emociones y actitudes que han sido cruciales en la evolución humana. Y en el cóctel de capacidades que hicieron posible este comportamiento se encuentra la ternura, “sentimiento ante las personas, cosas o situaciones que se consideran merecedoras de un amor o un cariño puro y gratuito, por su dulzura, debilidad o delicadeza”, a decir del diccionario Oxford. Sinónimos de ternura son cariño, afecto, dulzura, delicadeza. Quédese la persona que lee estas líneas con cualquiera si se siente más cómodo con alguno de ellos.
Los estudiosos de la conducta animal describen comportamientos de numerosos mamíferos cuya raíz se encuentra en emociones que podrían asimilarse a la ternura, pero es en el ser humano donde ésta alcanza cotas de intensidad y expresión que la colocan en el nivel de lo genuino de nuestra especie.
La ternura no es debilidad, flojera o una forma ñoña de cobardía, al contrario, es la manifestación de fortaleza interior, de un espíritu robusto y un carácter templado. Es un recio escudo que protege frente a la fría indiferencia y al egoísmo ruin, un bálsamo contra el dolor y el sufrimiento, un poderoso estímulo para enfrentar la inacción y la apatía, que opera tanto en la persona que siente la ternura como en aquella a la que va dirigida.
La ternura se relaciona con un corazón, que no es romanticismo o sensiblería, ni el músculo cardíaco que se acelera con las emociones intensas. El corazón del que parte la ternura es todo eso y más, el núcleo esencial del ser humano a decir de los antiguos egipcios desde el cual conjugamos pensamiento y sentimiento en un intento permanente de comprender la realidad. En este proceso de entendimiento, la ternura elimina ruido de fondo y actúa como un filtro de la realidad, proporcionándole una luz que permite un mejor acercamiento a la misma. La ternura nos facilita entender mejor al otro.
La ternura es también un escenario ideal para desarrollar las relaciones, que nos provee de modos y maneras más afables, de argumentos para confiar en el otro, de la delicadeza necesaria para tratar los temas relevantes, los grandes asuntos, con el cuidado que evite malograrlos.
Es necesario un espacio y un tiempo para la mirada tierna, para la información de los aspectos más dulces de la realidad entre tanta noticia irrespirable, para la evocación de las posibilidades más humanas.
Es necesario recrear la capacidad de sentir la ternura, de vivir aferrado a ella como ingrediente imprescindible para superar los formidables retos que parece depararnos el futuro inmediato, porque facilita la unión entre seres humanos, desde la cual hacer frente a una realidad complicada, extenuante.
Es necesario, en fin, revalorizar la ternura como ingrediente fundamental que transmuta la mera supervivencia en vida plena.
Ante momentos en los que se siembra el odio y el desprecio, se promueve la separatividad y se consolida el enfrentamiento como fórmula de relación con el otro, la ternura sigue siendo un logro evolutivo imprescindible.


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