![]() |
"tiene tiempo, movimiento, evolución y conciencia. Así, ante la urgente e importante tarea que tenemos ante nosotros, construir el recién nacido 2026, necesitamos hacer acopio de estos materiales y disponerlos de forma precisa. |
2026-01-11
![]()
Construir un año

De qué está hecho un año? ¿De qué materia está compuesto, pongamos, este flamante 2026? La pregunta es pertinente porque si queremos darle forma a esta nueva vuelta al Sol, si queremos darle contenidos, tendremos que saber de qué se llena.
La respuesta fácil es de tiempo. Un año está hecho de tiempo, de segundos, minutos, horas, días y meses. Pero, si el tiempo es igual para todos, ¿por qué transcurre de diferente manera para cada cual? ¿Es lo mismo un año para un bebé, un joven o un anciano? ¿Y para un musgo, un pino o un perro? Es evidente que el año para cada uno de estos ejemplos es diferente, aun cuando todos viajan al mismo tiempo alrededor de la estrella de nuestro sistema, luego hay algo más aparte de tiempo en la composición de estos trescientos sesenta y cinco días y pico.
Un año es también movimiento, en su definición está implícito. Y el movimiento es evolución, desarrollo, vida.
Hablar de evolución es hablar de leyes naturales, de ciclos, de oportunidades para mejorar ajustado a esas leyes, de vida-muerte, de Vida-Una. Esta sustancia en la composición del año, el movimiento y la evolución, la compartimos todos los seres que viajamos en este planeta. Todos estamos sujetos a los ciclos naturales y sus complejas relaciones, todos tenemos que cabalgar las leyes de la vida que nos rigen y evolucionar a su son, es decir, ser más uno cada uno. Todos los seres viajamos sobre el tiempo y entre una tupida red de oportunidades que nos pueden hacer mejores (si las aprovechamos). Todos estamos inmersos en la Vida, sujetos a sus leyes.
Hablar de leyes naturales a nivel del ser humano, es hablar también de conciencia, de alma, de ser espiritual. Y aquí encontramos motivos para que la composición de un año sea tan distinta para cada uno de nosotros, porque cada cual tiene una diferente percepción de sí mismo, de su propia vida interior, por no hablar del ser espiritual, que en muchas ocasiones pasa completamente desapercibido.
La composición de un año tiene tiempo, movimiento, evolución y conciencia. Así, ante la urgente e importante tarea que tenemos ante nosotros, construir el recién nacido 2026, necesitamos hacer acopio de estos materiales y disponerlos de forma precisa.
Para construir este año necesitamos vivir el momento presente, carpe diem, para tener percepción concreta del tiempo. Necesitamos propósitos, sueños, ideales, que vengan desde atrás y se proyecten hacia adelante, de esta manera dominaremos el movimiento. Necesitamos conocimiento y una atención despierta que nos permitan descubrir y aprovechar las innumerables oportunidades de la vida y poder aprovechar la marcha de la evolución. Y necesitamos colocar nuestra conciencia en lo más elevado de nosotros, donde sentimos la unidad de todo y donde el tiempo no transcurre, para poder percibir si construimos en sintonía con la ley del ser humano, para disfrutar del propio hecho de edificar un año.
Construir un año, es darle contenido a la vida, a nuestra vida. Si no lo hacemos cada cual, viviremos el año construido por otra persona, que no necesariamente hubiese sido el mejor para nosotros.


Para dar tú opinión tienes que estar registrado.